El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, concede una entrevista a Voz Libre desde su despacho en Madrid.

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Fotos: Luis García Craus

Existen embajadores que pasan fugazmente por España y los hay que llegan para echar raíces. Es el caso de Masashi Mizukami (Tokio, 21 de mayo de 1954), quien viajó a España por vez primera en 1979 y vivió durante dos años en Valladolid y Madrid como joven estudiante de español. El Ministerio de Asuntos Exteriores nipón –en el que había ingresado un año antes- le envió para que conociera nuestra lengua en contacto con el país al que iba a ser destinado como embajador 38 años después. Esos son los tiempos de la diplomacia. Los lazos y las relaciones se tejen con confianza, pero también con tiempo. Por eso este 2018 es tan importante para Japón y para España. Ambos países celebran 150 años de relaciones diplomáticas. Echando la vista atrás, Masashi Mizukami representa hoy el broche de oro de un periodo en el que ambos países, por su lado, han atravesado situaciones diversas, con momentos de dolor y también de gloria… que es lo que ahora queda en el paladar.

Masashi Mizukami aprecia los sabores, la ingeniería de la restauración culinaria y la capacidad de los españoles para distinguir entre tantas texturas de aceite de oliva. Los colores de nuestro país ya le son habituales por el óleo taurino del pintor Eiju Okada, que ahora ha adquirido la nacionalidad española, que cuelga en su despacho y que transmite al embajador que este es un país de arte, pero también de afiladas astas, que de vez en cuando embiste a quien osa ser valiente sin calcular el riesgo.

Para percibir los colores y las formas de España, Masashi Mizukami tiene tres ojos: los suyos, almendrados, que surgen vivos tras un abundante y luminoso flequillo plateado, y el del objetivo de su cámara Nikon, con el que mira y retrata las caras, pueblos, costumbres y cielos del país.

Antes de llegar como embajador a España, Masashi Mizukami ha tenido numerosos destinos diplomáticos en ascendentes escalafones, entre ellos en Argentina, Australia, México, la ONU e India.

Sus palabras suenan melodiosas, sin estridencias ni temores a cometer errores gramaticales, en una conversación completamente en español.

– Señor embajador, comentaba usted que siente enamorado de España y que antes de tener este destino diplomático, usted ya estuvo en nuestro país como estudiante.

Sí, vine a España como estudiante diplomático. El gobierno de Japón nos da la oportunidad de aprender un idioma extranjero y yo elegí español. Viví en España entre 1979 y 1981, dos años, desde entonces, no había tenido la oportunidad de regresar ni a España ni a Europa. Había estado destinado en otros países, pero por fin volví a España como embajador, por cierto con gran alegría para mí.

– ¿Qué es lo que más valora de España?

Me gusta el ambiente del país, la amabilidad de los españoles. Por supuesto me encanta la comida y el clima de aquí. No hace ni demasiado frío ni demasiado calor. Ahora en verano es lógico que haga calor, pero no tanto como Tokio. La gente es muy amable, muy hospitalaria con los extranjeros… Pasé muy buen tiempo en España en mi juventud y ahora también como embajador.

– ¿Qué nos diferencia a japoneses y españoles?

Nosotros no somos exagerados, no vivimos en los extremos, estamos siempre en términos medios, no somos muy radicales. Somos muy puntuales en cuestiones de tiempo y los españoles son algo más flexibles. Eso es una dificultad para nosotros, pero estoy muy cómodo en España.

– ¿Cómo valora usted las relaciones hispano-japonesas?

Las consideramos muy importantes. Consideramos España como la entrada a Europa y a la cultura occidental. Para nosotros es muy difícil entender que si algo no funciona en España vaya a funcionar en el resto de Europa. Por eso, es un buen interlocutor para comenzar muchos contactos.

– ¿Es España un buen interlocutor para Japón en la Unión Europea?

Considero que es así. Para nosotros, el centro de la Unión Europea está más lejos mentalmente. De los españoles podemos aprender y ser buenos alumnos y compañeros para trabajar en asuntos internacionales.

– ¿Cuáles son los asuntos que más le preocupan a usted en las relaciones comerciales con España?

Creo que todavía están pendientes de resolver algunos asuntos que surgieron del tsunami y la posterior explosión de la central nuclear de Fukushima [11 de marzo de 2011]. Entiendo la preocupación de algunos españoles respecto a la planta nuclear, pero nosotros tenemos la plena confianza en la calidad de nuestros productos alimenticios y trabajamos para que no tengan dificultades en la importación a España. Por ejemplo, producimos bonito seco, pero tenemos dificultades en exportarlo. Algún empresario japonés ha comenzado a producirlo en Galicia. Para ello se requiere de un clima y de unas condiciones especiales. Pese al esfuerzo, algunos cocineros japoneses sostienen que la calidad del que se produce en Galicia es diferente del que producimos nosotros en Japón. Por ello, nos gustaría tener más facilidad para exportar nuestros alimentos a España.

– ¿Es España una buena plataforma, por ejemplo, para distribuir alimentos japoneses en Europa?

A mi juicio, sí. No sólo España, pero sí consideramos que este país tiene una riqueza excelente alimenticia y de sabores muy desarrollada. Los productos que son aceptados en España, tienen mayor probabilidades de éxito en el resto de Europa. Para nosotros, los japoneses, es más fácil introducir nuestros alimentos en otros países si previamente han sido aceptados por los españoles. Un ejemplo es el aceite de oliva, que nosotros conocemos muy poco. Pero cualquiera que venga de Japón valora las diferentes variedades, la diversidad y calidades que distinguen los españoles en el aceite de oliva. Eso es un valor muy importante en la calidad de la vida diaria.

El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, en su despacho
El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, en su despacho

– ¿Qué papel desempeña la alimentación y la restauración en la cultura de ambos países?

Hay que tener en cuenta que Japón tiene una superficie aproximada de dos tercios de España. Con esta circunstancia, nuestro gobierno ha desarrollado una política alimenticia que invita a mejorar y a buscar alternativas dentro de nuestra alimentación. Por ejemplo, existen cocineros españoles que han aprendido a elaborar platos japoneses, pero no en Japón, sino en España, bajo la dirección de chefs japoneses. Han elaborado platos diferentes, que también a nosotros nos enriquecen porque lo hacen al estilo español. Estos intercambios son posibles porque a ambos países nos gusta disfrutar de la comida.

– El deporte también es una forma de unir a los pueblos…

Sí, por supuesto. Como es habitual en Japón, cuando yo era joven jugaba al béisbol, pero cuando llegué a España e, incluso antes, cuando estuve en Argentina, empecé a entender el alto nivel de fútbol que se practica aquí. Vi cómo manejaban la pelota de manera mágica en partidos del Real Madrid, del Atlético de Madrid o del Éibar.

– Como embajador, ¿piensa abordar algún proyecto para que muchos europeos puedan acudir a los JJOO de Tokio?

Afortunadamente, Iberia recuperó los vuelos directos a Tokio hace dos años. Por ese motivo, muchos turistas japoneses están visitando España y también muchos españoles están yendo a Japón. Dentro de dos años celebraremos los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y ahora nuestra máxima preocupación se centra en cómo combatir el calor. Por ejemplo, se está trabajando en una pista especial que disminuya la temperatura y facilite la participación de los deportistas.

– En el espacio cultural, ¿qué es lo que nos interrelaciona con la cultura japonesa?

La cultura moderna de Japón de los últimos siglos ha tenido que competir con otras coetáneas para llegar a los españoles, por lo que ha sido difícil que el eco de nuestros escritores o pintores llegara hasta aquí. Pero hay otras formas de cultura: la moda, la música o por ejemplo el manga. También los e-sports. Mi generación queda un poco lejos de estas manifestaciones culturales, pero para las generaciones nuevas éstas son muy importantes.

– ¿Qué perfil tiene el turista japonés que viene a España?

Aproximadamente unos 600.000 japoneses visitan España cada año. Barcelona es un destino importante porque tiene muchos atractivos y diversiones. Madrid tiene menos atracciones, pero ofrece otras cosas, como hacer escapadas a Toledo, Segovia o incluso desde aquí ir a Barcelona o Sevilla. Los turistas japoneses han descubierto que tras el turismo urbano existen otros atractivos como las bodegas. Los vinos españoles han aumentado su exportación y los consumidores japoneses quieren conocer la experiencia de tomar unos vinos, incluso de emborracharse, y volver al día siguiente a Madrid. En este sentido, en un radio de 150 kilómetros, hay muchas posibilidades para alojarse, asistiendo a catas y degustaciones. Es un nuevo turismo, especialmente en la segunda o tercera visita a España.

– ¿Cómo valora la seguridad para un turista japonés en España?

Opino que al igual que en Japón, existen robos también en España. Sin quitarle importancia, también es cierto, que los robos se centran en hurtos y robos de carteras, pero nunca con la presencia de pistolas ni cuchillos, es decir, atracos. No hay una amenaza para la vida. Para nosotros, la cuestión de la seguridad adquiere peligrosidad en el momento en el que afectara a la integridad física de las personas.

El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, con Manuel Romero, director de Voz Libre
El embajador de Japón en España, Masashi Mizukami, con Manuel Romero, director de Voz Libre

– ¿Qué papel desempeñan la Casa Imperial de Japón y la Casa Real de España en las relaciones entre ambos países?

El hecho de que ambos países gocen de una Familia Real facilita las relaciones entre ambos países. El Emperador de Japón, siempre que tiene oportunidad, destaca su amistad con el Rey Juan Carlos porque corresponde a su generación. Incluso antes de partir de Japón, nuestro Emperador me pidió que saludara al Rey emérito de su parte y que también invitara a los monarcas a ir a Japón. Los Reyes de España son muy apreciados en Japón, incluso por su atractivo y su altura.

– ¿Qué retos tiene usted planteados en las futuras relaciones entre los dos países?

Por una parte, que vengan más turistas y que conozcan España más profundamente, a la vez que deseamos invitar a un número mayor de japoneses a que aprenda español como primer idioma extranjero. Inglés como primer idioma, y antes francés y alemán como segundo, deben dejar paso a que el español entre en ese grupo de lenguas. Francés y alemán son importantes porque aprendemos mucho de la tecnología de Francia y Alemania pero la lengua española abre la puerta a Latinoamérica.

Las siguientes fotos han sido realizadas por el propio embajador de Japón en España, durante sus viajes por nuestro territorio.

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