EEUU se congela estos días por una ola de frío extremo, la peor de los últimos años. Sobrevivir a 30 grados bajo cero se hace muy complicado, por lo que especialmente Chicago permanece en alerta.

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La ola de frío extremo que asola el Medio Oeste de EEUU está dejando impresionantes imágenes de las ciudades congeladas. Sobre todo, de Chicago. Hasta 75 millones de personas están comprobando cómo es sobrevivir a 30 grados bajo cero.

En las últimas horas, hasta 8 personas han muerto por la ola de frío. Algunos, por accidentes de tráfico. Otros, por el propio desplome de las temperaturas. Y es que en algunos puntos del país se han registrado hasta 40 grados bajo cero. Y la sensación térmica puede llegar a menos 70.

El Servicio Nacional de Meteorología de EEUU ha asegurado que este vórtice es una “de las entradas de aire ártico más frío de la historia reciente”.

Sobrevivir a estas temperaturas no es fácil. Por eso, el Servicio Postal ha suspendido sus entregas. Además, las compañías aéreas han cancelado más de 2.700 vuelos. De ellos, hasta 1.450 solo en Chicago, una de las ciudades más castigadas por el frío.

Los accidentes de coche se multiplican y en muchas localidades han pedido ya a los ciudadanos que no salgan a la calle. Las autoridades han suspendido las clases y muchas empresas han dado el día libre a sus empleados. Además, han pedido a la población que si tiene que salir a la calle, procure no respirar profundamente. Y es que una persona podría morir congelada en tan sólo diez minutos.

Calentamiento global vs. Trump

Por su parte, Donald Trump no ha dudado en aprovechar su cuenta de Twitter para lanzar un mensaje muy criticado. Y es que incluso ha recibido respuesta por parte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

“En el hermoso Medio Oeste, las temperaturas del viento están alcanzando los 60 grados, el mayor frío registrado. En los próximos días, se espera que se enfríe aún más. La gente no puede durar fuera ni unos minutos. ¿Qué diablos está pasando con el Calentamiento Global? Vuelve, por favor, te necesitamos”, escribió.

“Las tormentas de invierno no prueban que el calentamiento global no esté sucediendo”, le respondían los científicos.

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