La hiperplasia benigna de próstata (HBP) afecta a uno de cada dos varones a partir de los 50 años, cifra que se incrementa casi al 100% a partir de los 80 años.

Según pone de manifiesto el Dr. Atanasio Fernández Borrell, Jefe de Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Sur, “no se trata de un cáncer de próstata, pero es un trastorno que afecta severamente a la calidad de vida de los pacientes, tanto por su sintomatología miccional irritativa como obstructiva.”

Para el abordaje de la HBP existe un amplio abanico de tratamientos, en función del estadío en que se encuentre: fitoterapia, fármacos alfa-bloqueantes, combinación de varios tratamientos, cirugía a cielo abierto y cirugía endoscópica transuretral.

En éste último grupo de intervenciones se incluyen las técnicas clásicas como la RTU–P y otras más modernas como el HOLEP y la fotovaporización láser, todas ellas consideradas técnicas mínimamente invasivas, pero que requieren el uso de anestesia general o regional, con mayor o menos sangrado postoperatorio y dolor, e ingreso hospitalario que oscila entre 24 y 48 horas; y lo que más afecta a la calidad de vida de los pacientes, efectos secundarios sexuales, sobre todo la eyaculación retrógrada.

Importado de Estados Unidos, el sistema REZUM, es una técnica que ha revolucionado el abordaje quirúrgico de la próstata. “Mediante esta técnica de mínima invasión, podemos intervenir a nuestros pacientes prostáticos de forma ambulatoria, sin anestesia general, de forma rápida y evitando los incómodos efectos sexuales provocados por la toma de medicamentos y el uso de otras técnicas quirúrgicas”, apunta el Dr. Fernández Borrell.

Es importante destacar -señala el experto- que no se trata de una técnica experimental, dado que nace en Estados Unidos hace varios años y tras su aprobación por la FDA para el tratamiento de la HBP, ya llevan miles de pacientes intervenidos.

Concretamente, consiste en la inyección intraprostática de vapor de agua, lo que va a provocar una necrosis o muerte celular del tejido prostático que posteriormente el cuerpo absorverá y eliminará, aliviando progresivamente los problemas ocasionados por el crecimiento prostático.

La intervención se lleva a cabo mediante sedación y no requiere de ingreso hospitalario; tiene una duración de 5 minutos y el paciente se marcha a su domicilio el mismo día con una sonda que deberá mantener 7 días y que posteriormente será retirada en el mismo Centro.

Sin embargo, señala el Dr. Fernández Borrell, no todo paciente puede ser intervenido mediante la utilización del vapor de agua; próstatas de tamaño superior a 90 gramos no son subsidiarias de esta técnica, teniendo que recurrir a otras técnicas de mínima invasión.

De igual manera, es una técnica segura y eficaz en pacientes de edad avanzada, pacientes complejos y de alto riesgo.

Actualmente la técnica REZUM sólo se aplica en la sanidad privada en centros seleccionados y entrenados en el procedimiento, como es el caso del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Sur.

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