Ha llegado el momento decisivo. La respuesta violenta del Gobierno venezolano contra los voluntarios que intentaban introducir la ayuda humanitaria junto con la quema de dos camiones cargados de medicinas serán los principales argumentos que presentarán este lunes los líderes opositores a sus aliados en Bogotá.
En la reunión, Juan Guaidó expondrá a sus aliados las imágenes de la violencia salvaje. Además, considerarán el balance de cuatro personas asesinadas y más de 300 heridas. Cabe destacar que estas cifras han sido respaldadas por Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos.
Guadió pretende justificar «la escalada en la presión diplomática y el uso de la fuerza contra Maduro», en palabras de Julio Borges, embajador ante el Grupo Lima. «Vivimos un crimen sin precedentes», ha destacado Guaidó, recibido con honores en la capital colombiana.
Allí, el jefe del Parlamento estuvo acompañado de Borges. El embajador abrió las puertas a «una estrategia más determinante, definitiva e inmediata». Los analistas sostienen que las acciones de la oposición están lejos de aspirar a una solución pacífica. También, que buscarán facilitar la intervención de EE.UU. para un cambio de Gobierno.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, el presidente de Colombia, Iván Duque y todos los cancilleres del Grupo Lima estarán presentes en la reunión donde se fijará «un paquete de acciones contundentes». El politólogo Edgard Gutiérrez adelantó este pasado domingo que «lo más duro empieza ya».
«El uso de la fuerza contra el pueblo caracteriza, de forma definitiva, el carácter criminal del régimen de Maduro», añadió el gobierno brasileño. Aunque Duque dijo que «el Grupo de Lima debe arreciar el cerco diplomático a Maduro sin discursos bélicos», resumiendo la opinión mayoritaria de la región.
Una fortaleza militar en duda
La respuesta desmedida de la revolución conduce a una nueva fase. Ahora la intervención militar contra el régimen chavista está sobre la mesa. Maduro no dudó en demostrar una vez más que frente a una situación límite no se intimida.
Además, el líder chavista pretendió demostrar al mundo su presunta fortaleza militar. Sin embargo, las filas militares no están tan firmes como asegura Maduro. Al menos 106 uniformados abandonaron las posiciones gubernamentales para unirse a las filas del Parlamento: 96 en Cucutá, ocho en Arauca y dos en Brasil. Casi todos sargentos y tenientes, además de soldados.
La respuesta internacional
Este pasado domingo, el ministro de exteriores, Josep Borrell advirtió que «España no apoyará una intervención militar en Venezuela». También, la canciller europea, Federica Moguerini, mencionó que desde Europa «repudiamos el uso de grupos armados irregulares para intimidar a civiles y legisladores».
Además, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ha mostrado su conmoción por las muertes de este fin de semana. Del mismo modo, Guterres ha declarado que lo principal es que «no se utilice la fuerza letal en ningún caso».
Convenio de Ginebra
Junto a sus aliados en Bogotá, Juan Guaidó invocará el Convenio de Ginebra que protege a civiles en los conflictos. El objetivo será elevar el costo político de la represión revolucionaria. Además, Guaidó cuenta con el respaldo del 85,5% de los venezolanos que exigían a la Fuerza Armada dejar pasar la ayuda humanitaria al país, según la última encuesta de Hercón.
En definitiva, según el politólogo Félix Seijas, director de la encuestadora, sentenció que «Maduro sale debilitado del 23-F, pero todavía tiene elementos con los que jugar».