Turquía se encuentra en una grave situación económica. El país se encuentra en su peor crisis financiera. Pero podría haber una solución rápida y sencilla a corto plazo.

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El desplome de la lira ha terminado por rematar una agónica situación económica en Turquía. Una crisis que necesita más medidas directas que las que pretende el Gobierno de Erdogan. Y son muchos ya los analistas que han dado la solución rápida y sencilla al problema. Sin embargo, el Gobierno de Ankara no tiene visos de hacer caso de los consejos.

Bajo ningún concepto contemplan la solución, que no es otra que “subir los tipos de interés de manera agresiva y controlar el crédito para enfriar la economía y poner la inflación bajo control”. Así lo asegura Viktor Szabo, gestor de inversiones senior de Aberdeen Standard Investments para Voz Libre. 

Al igual que otros analistas, Szabo ve con buenos ojos el modelo del nuevo ministro de Finanzas, que presentó su plan el viernes pasado. “Es bueno en principio. Tocó asuntos importantes como la necesidad de frenar el crecimiento, la importancia de la estabilidad financiera y la independencia del banco central”,dice.

Sin embargo, no dudó en dejar de lado “el tipo de detalles que calmarán a los mercados”. No ha ayudado tampoco que EEUU haya duplicado “los aranceles a las exportaciones turcas de acero y aluminio”.

Pese a todo, “la situación no es irreconciliable”. “La solución a corto plazo es simple: subir los tipos de interés de manera agresiva y controlar el crédito para enfriar la economía y poner la inflación bajo control. Mandar a los inversores un mensaje claro de que el problema ha sido entendido y será abordado con decisión”, explica Szabo.

La crisis se agudiza día a día. Y aunque no hay más opción que subir los tipos de interés, “tendrán que ir mucho más allá”.

Pero hay espacio también para el optimismo. “Turquía todavía tiene un gran potencial”, recuerda el gestor de Aberdeen. “La economía en conjunto está razonablemente diversificada con una buena base de exportaciones. Pero la cuestión ahora mismo es la credibilidad y la única manera de subsanar la situación en el corto plazo es actuar”, sentencia.

Los problemas de Turquía

La alta inflación, el alto déficit de la balanza comercial y el alto endeudamiento del sector privado son los problemas intrínsecos de Turquía. La situación internacional, además, no ayuda al país tampoco. Los inversores ya no muestran interés en suelo turco.

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