Donald Trump ha presentado su plan de paz para solucionar el conflicto entre Israel y Palestina. Respaldando, sin duda, los intereses del primero, el presidente de EEUU asegura que es un acuerdo histórico.

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Acompañado por su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu, Trump presentaba un plan de paz para Israel y Palestina. Un acuerdo, dijo, que era la «solución de dos estados». «Este es un día para que los palestinos puedan alcanzar la oportunidad de tener un estado como el que desean», decía Trump.

El presidente americano ha presentado su plan como algo histórico. Sin embargo, Obama ya lo intentó en 2014. El proceso entonces descarriló. Y el de Trump no parece que vaya a ir por mejor camino. Sobre todo, porque solo se ha tenido en cuenta a Israel.

Tres son las claves principales de este plan de paz, presentado a bombo y platillo.

Estado palestino

Trump defiende que haya dos estados y da a Palestina un margen de cuatro años para que cambie de opinión y acepte su oferta. Ésta incluye el desarme del grupo islamista Hamas y de Gaza, la renuncia al derecho de regreso de los refugiados y el reconocimiento de Israel como Estado judío, entre otras cosas. Trump habla de un Estado soberano mientras Netanyahu lo hace de «soberanía palestina limitada».

Por su parte, Abu Mazen, el líder palestino, exige un Estado con las fronteras previas a la guerra de 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén Este. Trump le ofrece un país sobre más del 70% de Cisjordania. Algo que Palestina rechazará de pleno.

Jerusalén

La ciudad es uno de los puntos centrales del conflicto. Israel se hizo con la parte oriental tras la guerra del 67. En 1980, el Parlamento israelí declaró Jerusalén como «capital indivisible de Israel y el pueblo judío». Sin embargo, la anexión no fue reconocida por la ONU. Los palestinos esperan que la zona oriental de la ciudad sea su capital.

Trump ha asegurado que Jerusalén seguirá «siendo la capital unificada de Israel». Pero a la vez apoya que la parte oriental de la ciudad sea capital del Estado palestino. Y ya ha expresado su deseo de instalar allí la embajada de EEUU. Aunque contradictorio, asegura que se refiere solo a ciertas partes orientales.

El presidente americano asegura también la continuación del status quo en la Mezquita Al Aksa, islámica, o el Monte del templo, judío. Y recuerda la libertad de culto para todas las religiones.

Colonias

El plan obliga a Netanyahu a paralizar la construcción de asentamientos, aunque no a realizar evacuaciones de los existentes. También le permitirán aplicar la ley israelí sobre los asentamientos de Cisjordania, donde viven actualmente 427.800 judíos.

No se trata de anexionar un territorio, sino de la aplicación de la ley sobre comunidades judías.

El plan es la confirmación oficial de la nueva postura de EEUU respecto a las colonias. Rompía su tradicional posición sobre los asentamientos levantados en el territorio ocupado en la guerra del 67.

Si Netanyahu lleva a cabo su promesa de aplicar la soberanía sobre el Valle del Jordán, el monarca Abdala II de Jordania podría congelar e incluso anular el acuerdo de paz firmado en 1994.

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