Macedonia celebra este domingo un referéndum en el que sus ciudadanos decidien si cambian el nombre del país a “República de Macedonia del Norte” a cambio de abrir el camino de la integración en la UE y la OTAN.

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“¿Apoya la integración en la Unión Europea (UE) y la OTAN al aceptar el Acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia?”. Esta la pregunta que los macedonios tendrán que responder este próximo domingo 30 de septiembre, y que alude directamente al cambio de nombre del país.

Fundamentalmente, los votantes demostrarán si están de acuerdo con cambiar el nombre del país a “República de Macedonia del Norte” a cambio de abrir el camino de la integración en la UE y la OTAN.

Este viernes ha concluido la campaña oficial de 20 días del referéndum del próximo domingo para cambiar el nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), con la expectativa puesta en la participación, que de ser baja anularía el proceso.

Los ministros de Exteriores macedonio y griego, Nikola Dimitrov y Nikos Kotzias, respectivamente, firmaron en junio el acuerdo para que se utilice el nuevo nombre tanto a nivel nacional como internacional, y cerrar así una disputa que ha durado más de un cuarto de siglo.

Si, además de la prueba del domingo, el acuerdo pasase todos los obstáculos que tiene por delante y entrase en vigor, Grecia levantaría el veto que ha sostenido durante diez años sobre su entrada en la UE o la OTAN sin resolver antes la disputa sobre el nombre, que coincide con el de una región del norte de Grecia.

Riesgo a una baja participación

Sin embargo, el riesgo de una baja participación en el referéndum es muy alto pues las últimas encuestas mostraron que tan solo el 46% de los votantes dentro del país piensan acudir a las urnas.

El artículo 30 de la Ley de Referéndum macedonia establece que “las decisiones de un referéndum a nivel estatal se consideran aceptables si están respaldadas por la mayoría de los ciudadanos que han votado, siempre que participe más de la mitad del número total de ciudadanos registrados en el censo“.

En las encuestas que tienen en cuenta a todos los macedonios, incluidos los que viven en el extranjero, la participación aumenta hasta el 58%, pero en realidad el número de expatriados que se ha registrado para votar es muy bajo, tan sólo 3.000 personas.

Por eso, para alentar a los ciudadanos a votar, varios políticos extranjeros han visitado Skopje en las últimas semanas, incluyendo entre otros a la canciller alemana, Angela Merkel, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el canciller austríaco, Sebastian Kurtz, que este verano asumió la Presidencia de turno de la UE, o el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis.

En su visita, Merkel resaltó que la entrada a la UE y la OTAN será imposible si no se implementa por completo el acuerdo con Grecia.

El principal partido de la oposición en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), el conservador VMRO-DPMNE, ha animado a los ciudadanos a decidir por sí mismos si votan y en qué sentido hacerlo, aunque hasta hace poco se había mostrado abiertamente contrario al cambio de nombre.

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