El socialista Manuel Marín, expresidente del Congreso de los Diputados, falleció este lunes en Madrid a los 68 años a causa de un cáncer. El mundo de la política española y europea han lamentado su pérdida, destacando su valía política y humana.

Publicidad

Manuel Marín, que dirigió la Cámara Baja durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008), tuvo un papel clave en la entrada de España en la UE ya que llevó las negociaciones para la incorporación del país a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) como secretario de Estado para las Relaciones con la Comunidad Europea (1982-85).

Fue también vicepresidente primero de la Comisión Europea (1985 y 1999) y presidente en funciones de este organismo durante unos meses de este último año tras la renuncia de Jacques Santer.

Nacido en Ciudad Real en 1949 y europeísta convencido, Manuel Marín ocupó por primera vez un escaño en el Congreso de los Diputados durante la Legislatura Constituyente tras las elecciones de 1977. El entonces parlamentario más joven del hemiciclo -empezó a militar en el PSOE en 1974- comenzaba una carrera que habría de llevarle a Europa y a una fecha histórica, el 12 de junio de 1985.

Aquel día, en el Palacio Real de Madrid, se firmó el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, la verdadera puerta de España a Europa. Marín había sido nombrado Secretario de Estado para las Relaciones con la Comunidad Europea tras la victoria socialista de 1982 y la llegada de Felipe González a la Moncloa.

Tras la firma del tratado de adhesión fue nombrado comisario europeo, y así se abrió su larga etapa europea, en la que fue vicepresidente de la Comisión y comisario de Pesca, de Cooperación y Desarrollo.

Durante sus primeros años como miembro de la Comisión Europea, en la que permaneció más de una década, se implicó en la puesta en marcha de los programas Erasmus -del que se le considera “padre”- y de Lucha contra el Cáncer, entre otras iniciativas significativas. Asimismo, fue el promotor de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea, según informa Servimedia.

En el año 2000 regresó al Congreso de los Diputados, donde fue portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores, y cuatro años después fue elegido séptimo presidente de la Cámara Baja. Como máxima autoridad parlamentaria, le tocó dirigir complicados debates sobre terrorismo, el proceso judicial y parlamentario de los atentados del 11-M o las reformas de los estatutos de autonomía.

Sus esfuerzos innovadores no pudieron culminar con la soñada reforma del Reglamento de la Cámara, pero sí se notaron en la modernización del Congreso, con ordenadores en los escaños de un reformado hemiciclo, teléfonos móviles para todos los diputados, una nueva página web y una ampliación de dependencias de más de 25.000 metros cuadrados nuevos salpicados de pantallas de televisión, según informa Antonio del Rey, periodista de Efe.

Pero las innovaciones habían llegado mucho antes de la mano de Manuel Marín. Fue él el que ideó, fijándose en las señas que en el baloncesto hace el base para marcar las jugadas, un sistema para indicar con los dedos el sentido del voto de los diputados de su grupo, método copiado por los demás y aún hoy en vigor.

En 2008 abandonó la política y volvió a la vida docente en la Universidad de Alcalá de Henares como profesor de Derecho Constitucional. Marín era licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Derecho Europeo en la Universidad de Nancy (Francia) y diplomado en Altos Estudios Europeos en el Colegio de Europa de Brujas (Bélgica). Ese año se incorporó también a la Fundación Iberdrola como presidente para luchar por el cambio climático.

El mundo de la política española y europea ha lamentado el fallecimiento de Manuel Marín:

Publicidad

Comentarios