Las ventas de este tipo de aplicaciones y dispositivos se han disparado en los últimos meses, pero muchos usuarios reconocen que no saben bien qué hay detrás de su “mágico” funcionamiento.

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Los términos y condiciones del servicio Alexa de Amazon aseguran que las grabaciones de voz son usadas para responder a las preguntas del usuario y satisfacer sus solicitudes, sin mencionar de manera explícita a ningún “revisor humano” con acceso a las mismas. Sin embargo, un reportaje de investigación realizado por Bloomberg afirma que Amazon, Apple y Google cuentan en sus plantillas con empleados cuya tarea es precisamente “revisar” las grabaciones de lo que hablan sus clientes con los dispositivos inteligentes y asistentes de voz. Lo que sí admiten las citadas compañías, en sus correspondientes páginas web, es que este tipo de revisión de las grabaciones únicamente se lleva a cabo de manera ocasional. Y, además, que estos revisores se encargan simplemente de transcribir y anotar clips de voz para mejorar los sistemas de reconocimiento de voz.

Bloomberg, no obstante, quiso ir más allá de lo publicado en las páginas oficiales de cada empresa y pensó que para ello lo mejor era acudir directamente, sin los jefes como “intermediarios”, a los citados “revisores”. En Amazon, lograron obtener testimonios de al menos siete de ellos, que aseguraron que sí, que su trabajo era revisar archivos con las grabaciones recogidas en los dispositivos Amazon Echo y en los asistentes Alexa. Y que, por supuesto, no eran los únicos encargados de hacerlo. Amazon se apresuró entonces a explicar que los revisores no pueden identificar a qué cliente corresponde la conversación, argumento poco consistente ya que las grabaciones de Amazon se encuentran vinculadas al número de cuenta, es decir, al nombre del cliente y el número de serie del correspondiente dispositivo Echo.

Para terminar de desatar la desconfianza de muchos usuarios, algunos de estos empleados confesaron incluso que, en ocasiones,  compartían entre ellos los clips de voz que habían encontrado más “divertidos” y, también, que habían comprobado que escucharlos juntos podía resultar un buen método para combatir el estrés. Eso sí, quizás con el ánimo de “tranquilizar” a los incondicionales de estos serviciales dispositivos, aseguraron que, en todo caso, cualquiera que fuera el tono o el contenido de lo que escuchasen, la política de su compañía era la de no intervenir. ¿Tampoco en el supuesto de una aparente agresión o crimen violento? En un comunicado, Amazon dijo que se toma en serio la seguridad y la privacidad, insistiendo en que la “pequeña muestra” que se toma de las grabaciones de voz es una información de gran ayuda para entrenar a Alexa en la comprensión del lenguaje. En definitiva, para que uno no tenga que repetir siete veces lo que quiere y Alexa lo entienda a la primera, como mucho a la segunda.

Apple, por su parte, también cuenta con revisores humanos para garantizar que Siri interprete las peticiones correctamente antes de terminar con la paciencia y la garganta del usuario. Siri graba comandos de voz a través del iPhone y de su dispositivo HomePod, uno de los parlantes inteligentes más vendidos del mercado. De acuerdo con la política de seguridad de esta empresa, las grabaciones de voz nunca están acompañadas de información susceptible de ser identificada personalmente sino que se encuentran vinculadas a un número al azar que se restablece cada vez que Siri se apaga. Aclaraciones más o menos tranquilizadoras aparte, la reacción de los consumidores tras el reportaje de Bloomberg deja claro que muchos de ellos ignoraban que había personas escuchándoles y ahora, por primera vez, quieren saber si se puede evitar que estos revisores oigan sus conversaciones. La configuración de privacidad de Alexa no permite descartar que haya una revisión humana, pero sí puede evitarse que las grabaciones sean usadas para “ayudar a desarrollar nuevas funciones”. En cuanto a Google, el usuario puede escuchar y borrar las grabaciones en “Mi actividad” o desactivar el seguimiento del historial web y de aplicaciones, así como la actividad de voz y audio del asistente. Por el contrario, Apple no permite volver a escuchar las grabaciones de Siri, aunque sí descargar una copia en su web para eliminarla posteriormente.

Para otros usuarios esta especie de “paranoia” colectiva a cuento de las escuchas estaría injustificada, ya que casi todos los asistentes domésticos registran y analizan fragmentos breves de audio de manera interna para poder detectar una palabra de alerta, como “Alexa” o “Hey Siri”. Es decir, que si el sistema no escucha el primer comando no empieza a grabar el audio para enviarlo a los servidores de la compañía, encargados de procesarlo y enviar, a su vez, el comando ejecutor de vuelta. Eso sí, ya hemos comprobado en más de una ocasión que el sistema puede confundirse con algún vocablo de fonética similar y activarse aunque esta no fuera la intención del usuario. La cuestión esencial es conocer lo más a fondo posible el funcionamiento de estos dispositivos cada vez más presentes en los hogares para no arriesgarse a situaciones indeseadas. Porque, al final, detrás de cualquier dispositivo que lleve el apellido de “inteligente” siempre hay alguien que lo maneja y como consumidores, debemos tener claro hasta dónde o en qué forma podríamos estar exponiendo nuestra privacidad antes de descargar una App o adquirir alguno de los citados dispositivos.

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