Turquía sigue en plena crisis. Algo que se puede explicar en 5 claves principales, que dejan claro por qué se hunde la lira a niveles insospechados.

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Desde el pasado viernes, la lira se ha desplomado más de un 15%. El anuncio de Trump de duplicar los aranceles del acero y el aluminio procedentes de Turquía hacía tambalear los cimientos del país. Pero hay otras claves para entender su gran crisis. Y es que la situación turca viene de lejos. No en vano, la moneda nacional ha perdido cerca de un 40% de su valor con respecto al dólar en lo que va de año. Y casi un 70% en el último lustro.

Las razones de la deriva son varias, pero podrían resumirse en 5 claves principales.

  1. Burbuja de créditos. En los últimos años, Turquía ha vivido una elevada expansión crediticia. El estallido de la burbuja inmobiliaria en EEUU y Europa a mediados de 2007 hizo que los inversores pusieran sus ojos en economías emergentes. Los tipos de interés bajos inundaron de liquidez esos mercados. En Turquía, eso se tradujo en un crecimiento anual del crédito de entre el 15 y el 30%, centrado en construcción y actividad inmobiliaria. Algo que ya no es así.

2. Déficit exterior. El desequilibrio entre el volumen de importaciones y el de exportaciones ha llevado a un fuerte déficit.

3. Creciente deuda externa. Dadas las dos claves anteriores, Turquía no ha podido mantener su alto ritmo de consumo e inversión en los últimos años. Su endeudamiento externo, especialmente en dólares, no ha hecho más que crecer. La ausencia de ahorro nacional y de superávit exterior hizo al país recurrir a la deuda. Aprovechó, sin duda, la enorme liquidez disponible a tipos históricamente bajos.

4. Escasas reservas monetarias. La elevada deuda externa la convierte en una economía vulnerable. El nivel de consumo e inversión depende del flujo externo. Y es lo que empezó a suceder ya en 2013. La progresiva subida de tipos en EEUU encarece el crédito externo y resta atractivo a la deuda emergente. Su rentabilidad es cada vez menor. Algo que ha desembocado en una retirada de capitales hacia EEUU. Turquía no ha sido ajena al fenómeno, con la consiguiente depreciación monetaria.

5. Política de Erdogan. Aunque todos los expertos le han recomendado subir los tipos de interés, Erdogan se niega. Su política económica, errónea, no está ayudando a solventar la crisis. La deriva populista y autoritaria de Erdogan ha minado la independencia del banco central. Lo que ha hecho que se acelere el aumento de la masa monetaria y frenar la necesaria subida de tipos. La falta de medidas acrecienta la desconfianza de los inversores. Algo que lleva a la fuga de capitales.

Investigación

Mientras tanto, la Fiscalía de Turquía ha abierto una investigación por las supuestas maniobras contra la economía del país.

Erdogan considera que hay un ataque orquestado contra la economía turca. La investigación se dirigirá específicamente contra los medios y los usuarios de redes sociales que difundan contenido que pueda perjudicar a las cuentas públicas.

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