Donald Trump sigue mostrando su frustración por no poder construir el Muro de México que prometió en campaña electoral. Ahora, recupera su técnica de chantaje y paga su enfado con amenazas a su propio Gobierno.

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Aunque hasta ahora el chantaje y las amenazas nunca le han funcionado, Donald Trump vuelve a esta táctica. Y es que quiere lograr a toda costa la aprobación de políticas de mano dura en inmigración. Asegura que está incluso dispuesto a cerrar el Gobierno si los demócratas no financian el Muro de México, pagando así su frustración por incumplir una de sus promesas electorales. La más polémica, sin duda.

Este pasado domingo, Trump decía estar dispuesto a forzar un cierre presupuestario de su propio Gobierno federal el próximo 1 de octubre. Los republicanos tienen mayoría en el Senado, pero necesitan el apoyo de, como mínimo, nueve demócratas para aprobar las leyes presupuestarias. Algo que enfurece sobremanera a Trump.

El presidente americano paga su frustración así con su propio Gobierno, al que estaría dispuesto a retirar fondos. Algo que impediría el pago de servicios no esenciales y que muchos funcionarios dejaran de trabajar.

La amenaza pretende conseguir que los demócratas apoyen la financiación del Muro fronterizo con México y de otras medidas de restricción para la inmigración legal e irregular.

“Estaría dispuesto a cerrar el Gobierno si los demócratas no nos dan los votos para seguridad fronteriza, lo que incluye el muro. Necesitamos que grandes personas vengan a nuestro país”, escribía Trump en Twitter.

Trump ha reclamado además que las autoridades puedan detener durante más tiempo a los inmigrantes indocumentados. Y eso que fue la propia Justicia la que estableció los límites actuales. También ha pedido derogar el sistema de sorteo de determinados visados, argumentando que quiere un modelo de meritocracia.

Amenazas en balde

Pese a sus intentos de chantaje y amenazas, Trump no ha logrado coaccionar a los demócratas. Hasta en dos ocasiones han rechazado ya financiar el Muro contra México. Y parece que lo volverán a hacer una tercera vez.

Trump desoye incluso a la cúpula conservadora del Congreso, que apuesta por una extensión de fondos exenta de polémica. El presidente americano quiere sin embargo contentar a su base más escorada y deja clara su frustración por no lograr cumplir su promesa más cuestionada.

La amenaza del cierre, si se lleva a cabo, puede convertirse en un claro examen para Trump. Y es que se produciría cinco semanas antes de las elecciones legislativas. Unos comicios que decidirán si los republicanos mantienen el control de las dos Cámaras del Congreso.

De momento, Trump ha pedido hasta 25.000 millones de dólares al Congreso para levantar el Muro en la frontera con México. Sin embargo, ha conseguido hasta el momento solamente 1.600 millones para renovar barreras actuales, no para construir una nueva.

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