El tribunal de cuentas asegura que el presidente interino de Venezuela “ocultó o falseó” datos de su declaración de patrimonio.

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Este pasado jueves, el régimen de Nicolás Maduro reanuda su intento de asfixiar a Juan Guaidó. Esta vez, lo hizo por la vía administrativa, estrechándole el cerco y tratando de expulsarle de la política. La Contraloría General de Venezuela, organismo controlado por el chavismo y encargado de fiscalizar las instituciones públicas ha inhabilitado al presidente de la Asamblea Nacional.

El responsable de ese organismo, Elvis Amoroso, le acusa de falsear u ocultar su patrimonio. Amoroso se ha referido a Guaidó como “diputado en desacato”. Por consiguiente, Amoroso ha anunciado una medida similar a la adoptada en 2017 contra del excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski.

Además, Amoroso afirmó que Guaidó “ha usurpado funciones públicas y ha cometido acciones con Gobiernos extranjeros que perjudican al pueblo de Venezuela”. También, Amoroso declaró que “Guaidó ha ocultado información en sus declaraciones patrimoniales”.

Un pulso por el poder

Este tira y afloja por el poder comenzó cuando Guaidó desafió a Nicolás Maduro el pasado 23 de enero. Entonces, Guaidó se juramentó como presidente interino de Venezuela. Y es que Guaidó consideró que Maduro asumió ilegalmente el poder.

Pese a todo, Guaidó se comportó ese pasado jueves como si nada hubiera pasado e invitó a sus seguidores a mantener la presión en la calle. “El pueblo de Venezuela no se va a dejar confundir con una falsa inhabilitación”, afirmó.

La respuesta del Chavismo

Las declaraciones de Amoroso evidencian el contrataque del chavismo. Sin duda, el objetivo no es otro que sacar a Guaidó de la escena política y apagar las protestas populares en Venezuela.

La detención de Roberto Marrero, jefe de despacho y mano derecha de Guaidó fue una muestra de que el chavismo va en serio. Marrero fue detenido bajo acusaciones de terrorismo y ahora, enfrenta la posibilidad de pasar un largo tiempo en la cárcel.

Además, el Gobierno de Maduro sigue responsabilizando a la Administración de Donald Trump y a la oposición por intentar desestabilizar a Venezuela con la crisis eléctrica más grave que se conozca.

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