El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, elevó ayer, jueves 11 de noviembre, el grado de tensión con la Unión Europea (UE) al amenazar con cerrarle la llave del gas y el tránsito comercial, con el gélido invierno europeo a la vuelta de la esquina, en respuesta a las inminentes sanciones comunitarias contra su régimen por la crisis migratoria en la frontera de Bielorrusia con Polonia.
“Nosotros le damos calefacción a Europa y ellos encima nos amenazan con cerrar la frontera ¿Y si nosotros cerramos la llave de paso del gas natural?”, se preguntó retóricamente Lukashenko durante una reunión del Gobierno.
Białoruś musi zaprzestać narażać ludzkie życie.
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) November 8, 2021
Rozmawiałam z @MorawieckiM @IngridaSimonyte @krisjaniskarins.
La enésima amenaza de Lukashenko es su reacción al quinto paquete de sanciones que Bruselas prepara para castigar a Minsk por la crisis migratoria, donde desde el pasado día 8 de noviembre se concentran miles de inmigrantes procedentes de Oriente Medio para cruzar a territorio comunitario. Las autoridades están teniendo dificultades para contabilizar el número exacto de personas instaladas en las inmediaciones de la frontera entre Bielorrusia y Polonia, pero el país polaco tasa el número de migrantes en 4.000. La UE acusa a la Administración bielorrusa de no proteger adecuadamente la frontera y generar una situación caótica.
¿Puede Lukashenko cortar el grifo del gas? ¿Qué supondría?
Lukashenko, considerado el último dictador de Europa, advirtió de que, “si nos imponen sanciones adicionales, indigeribles e inaceptables para nosotros, debemos responder”, según la agencia oficial bielorrusa, BELTA.
Un 20 % del gas que la multinacional gasística rusa Gazprom bombea a los consumidores europeos transita por territorio de Bielorrusia. En torno a un tercio lo hace a través de Ucrania, que no podría llegar al resto de Europa por esta vía porque la frontera rusa está cerrada allí. De este modo, el suministro del gas ruso solo se podría obtener, si es que Lukashenko pudiera cortar el suministro, a través del gasoducto Nord Stream, a través del mar Báltico, cuyos volúmenes aumentarán cuando entre en servicio el Nord Stream 2.
No obstante, el gasoducto Yamal-Europa por el que circula dicho carburante en Bielorrusia es propiedad de Gazprom, que también controla el operador gasístico. Esto supone que el presidente de Bielorrusia no tiene potestad para frenar el suministro de gas que circula por su Bielorrusia.
“Catástrofe humanitaria”, dice la ONU
El representante en Bielorrusia de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Mulusew Mamo, se desplazó ayer al campamento de refugiados levantado en la frontera con Polonia, en la región bielorrusa de Grodno.
“La situación es catastrófica y, según pasan los días, creo que será aún peor”, dijo, según un vídeo con sus declaraciones recogidas por BELTA en las inmediaciones del puesto fronterizo de Bruzgui.
Lukashenko estimó en 1.790 los refugiados que se encontraban esta mañana en el improvisado campamento, a lo que el autoritario dirigente bielorruso sumó otros 322, que se encontrarían del lado polaco.
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