¿Atentado real o montaje? Es lo que se preguntan muchos al ver el ataque contra Nicolás Maduro. En Venezuela, pocos se creen lo sucedido. La foto de su mujer, Cilia Flores, y otras señales han hecho a muchos pensar que ha sido todo orquestado.

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La opinión pública y la oposición no se cree el atentado sufrido por Maduro este pasado sábado. La hipótesis más extendida es que el ataque ha sido un autogolpe del propio mandatario venezolano. Un montaje para lograr la empatía del pueblo y desviar la atención de los problemas sociales. La foto de su mujer, Cilia Flores, y otras señales han hecho reforzar esta tesis.

Y es que la cara de la esposa de Maduro es muy reveladora. En una foto, difundida por redes sociales, se ve a Cilia completamente tranquila y hasta sonriendo. En un momento en el que la vida de su marido parece correr peligro, no parece una actitud muy acorde. La imagen fue tomada en el instante en que los guardaespaldas de Maduro le protegen con unos escudos antibala. 

Protectores que, además, tenían perfectamente preparados ya. Sin duda, una de las señales de las que más se ha hablado para calificar el atentado de montaje. Los guardaespaldas actúan rápido pero tan solo cubren a Maduro. Su mujer, unos metros más allá, se queda desprotegida completamente. Algo que pocos han entendido.

Cilia Flores se convertía también en protagonista por una foto que llamaba la atención. Mientras en el momento de la explosión sí parece asustarse, después la sonrisa invade su rostro. En medio de un episodio tan caótico, su postura no parece demostrar que teme por su vida o la de su marido.

A la vez que los soldados del desfile huían despavoridos, los militares de alto rango se mantenían inalterables en el palco. Ni siquiera para proteger a Maduro.

Explosión de gas

En el mismo momento de la supuesta explosión del dron, los bomberos llegaban a uno de los escenarios de la misma. Algunas de las autoridades locales aseguraron que en realidad fue una explosión de gas.

Concretamente, de un tanque dentro de un apartamento cerca del lugar donde estaba Maduro. Los destrozos en la fachada de un edificio cercano son, para muchos, una señal más de montaje y no de atentado real.

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