El Servicio de Radiología Vascular e Intervencionista de la Fundación Jiménez Díaz trató recientemente con éxito un cáncer de páncreas localmente avanzado, de más 5 cm y con dolor intenso focal asociado a la tumoración y refractario a los tratamientos habituales, mediante ablación con electroporación irreversible percutánea, logrando disminuir de forma significativa el citado dolor en las horas siguientes a la intervención.

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La agresividad es una de las características más complicadas de gestionar del adenocarcinoma pancreático, cuya tasa global de supervivencia a cinco años es inferior al 10 por ciento. Este pronóstico, que además apenas ha mejorado en las últimas décadas, se explica por su frecuente diagnóstico en un estadio avanzando, lo que hace que sólo el 15-20 por ciento de los pacientes sean candidatos a resección quirúrgica para su tratamiento, y que el resto tengan respuesta limitada a la quimioterapia y radioterapia combinadas.

Por todo ello, y ante el desalentador pronóstico al que se enfrenta el cáncer de páncreas, a pesar de la mejor supervivencia que están consiguiendo los nuevos regímenes de quimioterapia, los especialistas han explorado alternativas de abordaje con varias terapias ablativas como tratamiento adjunto o independiente, aunque, desafortunadamente, asociadas a una importante morbilidad y mortalidad debido al daño térmico en algunos casos.

En este contexto, “la electroporación irreversible se presenta como una posible técnica de ablación tumoral no térmica de tejidos blandos con potenciales ventajas frente a las terapias ablativas existentes, ya que la muerte celular que produce es resultado de la apoptosis, y no de la necrosis, como ocurre en las demás ablaciones térmicas o por radioterapia” explica el Dr. Eduardo Crespo Vallejo, jefe del Servicio de Radiología Vascular e Intervencionista del hospital.

Por ello, el especialista alude a varios estudios en marcha que investigan actualmente “la seguridad y eficacia de esta técnica abierta y percutánea para el adenocarcinoma pancreático localmente avanzado, así como la posible mejoría que puede aportar en la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global”.

Reducción significativa del dolor focal a las 24 horas de la intervención

El caso recientemente intervenido en la Fundación Jiménez Díaz ha sido llevado a cabo por el Servicio de Radiología Vascular e Intervencionista, en colaboración con el equipo de Anestesia, igualmente imprescindible para el resultado de la operación, dado que requiere anestesia general y una relajación muscular extraordinaria para lograr un adecuado tratamiento.

Los doctores Crespo y Gándara (1º y 2º por la derecha) junto a otros profesionales del Servicio de Radiología Vascular e Intervencionista que participaron
Los doctores Crespo y Gándara (1º y 2º por la derecha) junto a otros profesionales del Servicio de Radiología Vascular e Intervencionista que participaron

Concretamente, se trataba de una paciente de 62 años con buen estado general y un tumor en el cuerpo del páncreas que invadía estructuras vasculares, característica que le cataloga como localmente avanzado. Aunque inicialmente había sido tratado según las pautas habituales de las guías terapéuticas, que incluyen radioterapia y quimioterapia, el paciente presentaba un dolor intensísimo en el abdomen superior de muy difícil manejo y no respondedor a dos neurolisis clásicas del plexo celiaco guiadas por ecoendoscopia.

Ante esta situación el Dr. Álvaro Gándara, jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del hospital madrileño, de acuerdo con el Comité Multidisciplinar de Tumores Abdominales, se postuló por la ablación con electroporación irreversible como última opción para el manejo antiálgico en el contexto de un dolor refractario a los tratamientos habituales.

El procedimiento se realizó con éxito en seis horas, con la colocación percutánea de seis electrodos o agujas con una disposición pentagonal en dos áreas diferentes de la tumoración, sin apreciarse complicaciones durante ni después de su desarrollo, y evolucionando el paciente de forma positiva durante su ingreso. Así, el dolor disminuyó progresivamente durante las horas siguientes a la intervención.

“En el TAC de abdomen que se realizó 24 horas después de la intervención se observa una ausencia de captación de contraste en el tumor, sintomático de buena respuesta terapéutica”, indica el Dr. Crespo, añadiendo que el paciente seguirá un control con pruebas analíticas y de imagen cada tres meses para valorar respuesta y posible necesidad de nuevos tratamientos.

Según el Dr. Alvaro Gándara, “en los casos de dolor difícil y refractario a las medidas ordinarias, como es el que nos compete, es muy importante contar con un equipo multidisciplinar que cuente con las técnicas más avanzadas”. En este caso, han intervenido en su abordaje los servicios de Oncología Médica, Oncología Radioterápica y Anestesia, así como las unidades del Dolor, de Ecoendoscopias y de Cuidados Paliativos.

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