Poco después de celebrar su quinto aniversario, y coincidiendo con la sexta Navidad desde su puesta en marcha, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital General de Villalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, organizó durante las pasadas fiestas una jornada de reencuentro con ex pacientes que en algún momento del último lustro estuvieron ingresados en el centro en estado crítico y permanecieron una temporada larga en sus instalaciones antes de ser dados finalmente de alta.

“Se trata de pacientes que nos han marcado en este tiempo, de la misma forma que lo hemos hecho nosotros a ellos, ya que, después de años, siguen visitándonos”, explica María Silgado, subdirectora de Enfermería y supervisora de la UCI, Hospitalización quirúrgica y Hospital de Día del centro, poniendo de relieve la principal motivación del encuentro: “Queríamos devolverles de alguna manera esas visitas invitándoles nosotros esta vez a venir a vernos e intercambiar con ellos, no solo experiencias, sino también emociones y recuerdos”.

Un objetivo claramente conseguido, en opinión de la promotora de la jornada, que asegura que “fue muy emotiva -¡vino, incluso, una paciente desde Extremadura sólo para vernos este rato!- y una buena oportunidad de valorar la aportación en la mejora de su salud que han obtenido nuestros pacientes gracias al trabajo profesional y humano que proporcionan nuestros profesionales”.

Una relación más allá de lo terapéutico

En este reencuentro, los profesionales, además de confirmar la recuperación de los pacientes tras su paso por el hospital, pudieron conocer de primera mano los cambios que estos han llevado a cabo en sus hábitos de vida para mejorar su salud y bienestar y, sobre todo, las ganas de vivir que han descubierto y la ilusión de tener una segunda oportunidad.

“Ver al paciente desencadena una emoción que no se puede explicar con palabras”, señala la supervisora de la UCI del Hospital General de Villalba, quien añade que “la mayor recompensa de los profesionales de esta unidad es el cariño con el que les recuerdan”. Además, asevera, “que una persona llegue en estado crítico a la UCI, a punto de morirse, y salga adelante, es la esencia de nuestro trabajo, lo que nos hace seguir todos los días”.

Cuando los pacientes permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos durante un periodo de tiempo prolongado, tanto ellos como sus familias pasan momentos muy duros en los que el personal del servicio siempre los acompaña, creando así un vínculo especial que perdura más allá del fin de la estancia hospitalaria.

Este vínculo se estrecha aún más en temporadas como la Navidad, cuando los profesionales del servicio procuran hacer la estancia en él lo más fácil posible a las familias. “En la UCI del Hospital General de Villalba contamos con boxes individuales, lo que facilita que las familias puedan estar el tiempo necesario y lo más cómodos posible con sus familiares ingresados, y en estas noches navideñas les dejamos que cenen con ellos y que se queden hasta la hora que quieran”, dice Silgado. “Después, nosotros nos quedamos con los pacientes e intentamos que estén lo más animados posible”, concluye.

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