La Champions League sigue deparando muchas noticias deportivas, pero también otras que no lo son y que ayudan a cumplir sueños y a vivir experiencias a personas que nunca lo olvidarán. Estas se basan en los valores que se desprenden del deporte, y que promocionan tanto Nissan como el Hospital General de Villalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, entre los que la superación y colaboración están muy enraizadas.

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Es el caso de la experiencia que hace tan sólo unos días pudo vivir Daniel M., un joven de 14 años apasionado del futbol que siempre presume de su equipo, el Atlético de Madrid, a quien también le gusta la fotografía y “de mayor” quiere ser periodista y que, lamentablemente, hace alrededor de un año fue diagnosticado de trombocitopenia inmune primaria (PTI), una enfermedad hematológica que ha afectado de forma importante a su calidad de vida.

Y es que, gracias a este patrocinador de la UEFA Champions League desde hace ya cinco años, Daniel pudo, junto a otros niños, mover la lona en el Círculo Central antes del inicio del partido del sábado, viendo así cumplido su sueño: no solo estar presente en una final del mayor evento futbolístico del mundo, sino pisar el césped del estadio de su apreciado equipo, el Wanda Metropolitano.

Este “gran día”, como lo califica Daniel, fue posible gracias a la colaboración que Nissan inició hace ya un par de años con el Hospital General de Villalba, así como con la Fundación Jiménez Díaz, en el marco del encuentro organizado por la asociación sin ánimo de lucro Cars for Smiles que pone en contacto a dueños o “padrinos” de vehículos deportivos y de alta gama con niños con enfermedades crónicas o de larga duración para que vivan un día único a bordo esos coches que todos hemos soñado alguna vez conducir, y que el año pasado ya permitió a un paciente pediátrico del segundo de estos hospitales vivir una experiencia similar en el citado estadio.

“Creo que es una gran iniciativa y la hemos disfrutado mucho”, afirma Daniel, reiterando lo que le apasiona el fútbol y agradeciendo al hospital y a Nissan haberle dado “esta oportunidad de cumplir un sueño”. Unas palabras que refrenda su padre, José Manuel, alabando que “Nissan recoja la situación de Daniel y la de otros niños con situaciones similares y les premien de esta forma, porque son niños que necesitan de vez en cuando llevarse alegrías”.

Así lo demostró su hijo, un niño “muy deportista, con muchos intereses y muy querido por sus compañeros, tanto del deporte como del cole, y por sus profesores”, que no perdió un minuto para contárselo a todo el mundo, asegura José Manuel, agradeciendo también al Hospital General de Villalba “el trato recibido desde el primer día en el centro: siempre han sido sonrisas, caras amables, querer ayudar y buscar soluciones… y un trato amable, cercano y profesional”.

Un vínculo más humano que mejora la calidad de vida

De hecho, Daniel y su familia han creado ya un vínculo con el hospital que va más allá de su atención médica, tanto con el Servicio de Hematología, dirigido por el Dr. Rafael Martos, como con el resto de profesionales del centro. Y es recíproco, como refrenda el hematólogo: “Cuando Daniel supo de la invitación para ir a ver el partido, todo el personal que participamos en su seguimiento, como ‘su enfermera de Hematología’ -a ella, y sólo a ella, la deja pincharle para la analítica- o ‘su médico’ -que se toma unos pinchos de tortilla ‘riquísimos’ con él y su padre algunos viernes-, como él nos llama, nos sentimos afortunados de ver lágrimas de felicidad en su rostro”. Porque, asevera el Dr. Martos, “la Medicina es más que diagnosticar o tratar enfermedades: es dar una calidad de vida adecuada y humanizar la relación médico-paciente”.

Y es que, “tras meses de lucha contra esta enfermedad, de ir todas las semanas al hospital, faltar al cole, hacerse análisis, tener la incertidumbre de qué puede pasar si se da un golpe fuerte o tiene una hemorragia, eso sí, llevándolo siempre con positividad y convencido, como toda la familia, de que vamos a encontrar una solución a la patología”, tal y como asegura José Manuel y como esperan sus médicos, la experiencia del sábado es todo un aliciente para este pequeño.

“Estamos convencidos de que el ánimo de Daniel y las lágrimas de felicidad que vimos en él y en su padre, y que también compartimos, abrirá una esperanza más a mejorar su calidad de vida y reforzará su ánimo y esfuerzo -y los nuestros- por encontrar por fin una ‘vida normal’, como la de cualquier niño de su edad, cuando se cure… porque se curará”, apostilla el Dr. Martos. De hecho, el Wanda, la final de la Champions y estar en el césped, le hizo olvidar su enfermedad por unas horas, acercando, también para los niños, los sueños a la realidad.

Marco Toro, consejero director general de Nissan Iberia, manifestó que “la Champions nos permite no sólo disfrutar de uno de los mayores espectáculos deportivos del planeta, sino también cooperar con organismos como este hospital para ayudar a superar los retos que plantea la vida a determinadas personas”. “Son experiencias muy gratificantes para ellos, pero también para nosotros”, añadió.

Dentro de su política social corporativa como empresa responsable para alcanzar una sociedad sostenible y cuyos ejes básicos son: más seguridad (cero accidentes), más sostenibilidad (cero emisiones) y más justicia (cero injusticias), Nissan quiere aprovechar el patrocinio de la UEFA Champions League para que personas en situaciones complicadas puedan cumplir sus sueños y también ayudar a todas esas historias de superación que necesitan un “impulso”.

¿Qué es la PTI?

La PTI tiene una incidencia anual de aproximadamente un caso por cada 10.000 niños. Aunque los síntomas son muy variables y no existe una clara correlación con la cifra de plaquetas, cuando estas se encuentran por debajo de una cifra límite (<10.000/mm3), existe un riesgo muy importante de hemorragia y/o hematomas, sobre todo a nivel mucoso, cutáneo, digestivo y, el más grave y temido, a nivel intracraneal (0,2 por ciento de los casos).

Este descenso de plaquetas, en los casos más severos, como el de Daniel, no sólo implica el riesgo clínico de sangrado, sino que ocasiona también un deterioro en la calidad de vida por la limitación que supone el no poder realizar las rutinas normales de cualquier niño. Y esto es lo que a Daniel más le entristece: no poder practicar judo con sus amigos y su padre, ya que, tras ser diagnosticado, y ante la severidad del cuadro que presentaba, se le trató con los abordajes convencionales, sin resultados satisfactorios, por lo que precisó ingresos hospitalarios repetidos por descenso muy acusado de plaquetas y hemorragias con compromiso vital.

Durante este año se han probado varias líneas de tratamientos disponibles y se han realizado estudios complementarios, incluyendo biopsia de médula ósea, “todo ante lo cual Daniel ha mostrado un afán de lucha insuperable, enseñándonos a ver el lado positivo de la vida a sus médicos y a sus padres, cuyo sufrimiento en silencio es compartido por todo el personal del Servicio de Hematología del hospital que participa en su seguimiento”, explica el Dr. Martos.

Actualmente, el joven se encuentra en una cuarta línea de tratamiento, habiendo sido todos realizados en el Hospital General de Villalba, y siendo el fármaco actual de administración hospitalaria. Aunque la respuesta sigue siendo subóptima, el tratamiento ha conseguido que no tenga que ingresar de forma repetida en el hospital por problemas hemorrágicos, no pudiendo, sin embargo, evitar los controles semanales en consulta, lo que dificultan su objetivo de convertirse en periodista. En el horizonte, este reto; y otro sueño para Daniel que es un secreto a voces para todos los que le conocen y tratan: volver a practicar deporte.

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