¿Cuál es el riesgo de contagio de Covid-19 en playas y piscinas? Es una pregunta que a muchos les asalta, teniendo el verano casi a la vuelta de la esquina. Los investigadores del CSIC han dado la clave tras redactar un informe.

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El próximo 15 de mayo, en Madrid, decenas de piscinas municipales deberían abrir sus puertas. Así se ha hecho todos los años. En otras comunidades, las playas estarían ya a rebosar a estas alturas del año. Y mientras el calor aparece y el verano está ya a la vuelta de la esquina, muchos se preguntan si se podrán refrescar este año sin problema. Investigadores del CSIC han respondido a la pregunta que trae de cabeza a muchos: ¿cuál es el riesgo de contagio del Covid-19 en playas y piscinas?

Según los investigadores del CSIC, que han redactado un informe en relación a ello, el contagio en estos ambientes es muy poco probable. La transmisión del coronavirus se realiza a través de las secreciones respiratorias que se generan con la tos y los estornudos. Y el contacto de persona a persona.

Así, la infección en condiciones de baño estándar es muy poco probable. En piscinas y spa, el uso de desinfectantes está ampliamente implantado para evitar la contaminación microbiana de las aguas por la afluencia de usuarios. Por lo que esta medida debería ser suficiente para inactivar al Covid-19.

Lo mismo sucede en saunas y baños de vapor, cuya temperatura suele elevarse por encima de los 60 grados. Lo que hace que el virus no pueda sobrevivir.

En el mar, sucede algo parecido. La presencia de la sal, entre otras cosas, contribuye a que haya menor carga viral. No así en ríos, lagos, pozas de agua dulce o no tratadas. Al contrario que el mar y las piscinas, tratadas con cloro, en estas aguas dulces deben extremarse las precauciones.

Espacios comunes

El problema de playas y piscinas reside, básicamente, en las zonas comunes. Las aglomeraciones, que hacen que unas personas estén demasiado cerca de otras en determinadas situaciones, sí favorece la transmisión.

Así como también el uso de objetos comunes como duchas o baños. La desinfección de las mismas tiene que extremarse. De ahí que muchos municipios costeros estén preparando ya planes para impedir las habituales imágenes de bañistas hacinados en la arena. Playas parceladas, con límite de aforo, podría ser la solución en la mayoría de ellas este verano. Lo mismo sucederá en las piscinas.

De momento, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, respondía a las dudas hace un par de días en rueda de prensa. Recordaba que muchas de las piscinas en comunidades de vecinos abren a mediados de junio. Por lo que aún hay tiempo para saber cómo está la pandemia en ese momento.

La apertura de las mismas dependerá de cómo esté afectando el virus. Y de la evolución de la curva en cada territorio. Simón pedía de momento un poco de prudencia al enfrentarnos a una situación inaudita. A pesar de ello, parecía optimista a este respecto. Y es que pocos se imaginan un verano en España, con las altas temperaturas, sin poder disfrutar de un chapuzón.

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