La preocupación en Alemania por la multiplicación de muñecas salafistas va en aumento. Y es que los intentos de que los niños musulmanes crezcan sin influencia occidental se dispara en el país.

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Crece en Alemania la preocupación por la multiplicación de las muñecas salafistas. En su objetivo porque los niños musulmanes que crecen en el país germano lo hagan sin influencia occidental, los juguetes al respecto proliferan.

Las comunidades musulmanas han comenzado a fabricar y distribuir a través de las redes sociales muñecos de corte salafista. Juguetes sobre los que los servicios secretos alemanes ya han mostrado su preocupación. “El Salafismo se vuelve más proselitista y se dirige a edades cada vez más tempranas”, ha dicho el director de la Oficina de Protección de la Constitución, Burkhard Freier.

Freir ha explicado que sólo en el estado federado de Renania Norte-Westfalia viven un centenar de familias salafistas que adoctrinan a sus hijos en el Islam radical.

Entre los muñecos, el masculino, sin rostro, al que han llamado ‘Jundullah’, que significa “soldado de dios”. El juguete lleva, además, todos los atributos del “buen musulmán”, correctamente simbolizados. “No es ninguna casualidad. Su ropa, los complementos para jugar con él, todo ello está referido sin duda a Estado Islámico”, señala Elhakam Sukhni, profesor de la Universidad de Colonia.

En los anuncios de estos muñecos en Facebook dejan claro el objetivo: “Que nuestros pequeños leones y leonas aprendan con naturalidad a través de los juegos el pudor natural y las actitudes que se esperan de ellos”. Una referencia, esto último, a las muñecas con forma femenina, cubiertas por el burka.

“No pueden tomarse a la ligera este tipo de productos dirigidos a niños de corta edad”, dice Freier. “Tienen sobre su educación un efecto profundo y duradero”, añade. Y advierte que la educación salafista en Alemania puede crear en unos años una generación mucho más radical.

Multiplicación de la población

En los últimos cinco años, la población salafista en Alemania ha alcanzado las 11.000 personas. Desde 2013, además, el número de islamistas radicalizados y potencialmente terroristas se sitúa en 5.500.

Un problema que desde los servicios de inteligencia intentan controlar. Pero que preocupa extremadamente, pese a las derrotas del autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria.

El mensaje de su líder, Al Baghdadi aumenta la radicalidad de algunos de estos miembros que viven en Occidente.

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