La votación del Parlamento británico al plan B de Theresa May ha dejado varias conclusiones sobre el Brexit. Entre ellas, el respaldo de los diputados a la primera ministra para que renegocie con la UE la salida del Reino Unido.

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El Parlamento británico votaba este pasado martes cinco enmiendas diferentes que podrían hacer cambiar el Brexit. Entre ellas, una que hizo a la propia Theresa May contradecirse a sí misma para evitar otra derrota parlamentaria. La primera ministra decidió apoyar renegociar con la UE la cuestión irlandesa.

Aunque lo había considerado como algo innegociable, May ha aceptado cambiarla por una “solución alternativa”. “Esta moción nos dará el mandato que necesitamos para poder negociar con Bruselas un acuerdo que obtenga el respaldo mayoritario de esta cámara”, ha dicho.

Además, May dejaba claro que abrirá la puerta a la renegociación con la UE. Aunque ha admitido que no será fácil. No por ella, asegura, sino por los socios europeos. Sin embargo, reconocía que el gobierno ha perdido el control del Brexit y que se lo otorgaba al Parlamento británico. “El mundo ya sabe que esta Cámara no quiere. Hoy necesitamos lanzar un enfático mensaje respecto a lo que sí queremos”, proclamaba May.

Otras mociones

Entre el resto de enmiendas que se votaban, la más temida por el Gobierno, la de ampliar la fecha de salida. No salió adelante, pese a que contaba con el respaldo oficial de la oposición.

May también se mostraba muy crítica con la posibilidad de un segundo referéndum.

Las conclusiones, por tanto, más claras son dos. La primera, que el Parlamento británico peleará por un Brexit con acuerdo. Y la segunda, que May pretende renegociar la cuestión irlandesa con la UE, no muy propiciada a revisar el acuerdo firmado.

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