El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dicho esta mañana que el Gobierno está reforzando la seguridad policial de los espigones fronterizos de Ceuta y que ya han sido devueltos a Marruecos 1.500 de los 6.000 inmigrantes que han entrado en las últimas horas de forma ilegal en Ceuta. Además, ha adelantado que continuarán las devoluciones para «revertir la situación» y proteger las fronteras españolas.
En declaraciones a TVE y en relación a los aproximadamente 1.500 menores que se encuentran entre los inmigrantes ha indicado que se aplicarán «la ley, los tratados internacionales y nuestros convenios con Marruecos», para su protección.
Durante la llegada de inmigrantes a los espigones de Benzú y el Tarajal (Ceuta) se ha registrado un fallecido. Según la prensa local de Ceuta, la avalancha migratoria -récord de inmigración marítima en una jornada en España- también ha provocado varios semiahogados y personas hospitalizadas.
Aumento de efectivos para proteger la zona
El titular de Interior, que se desplazará a Ceuta tras comparecer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ha explicado que este martes 18 de mayo van a llegar a esta ciudad 200 efectivos, 150 policías nacionales y 50 guardias civiles, para complementar la plantilla de 1.100 efectivos que se encuentran con carácter ordinario en la misma.
«El Gobierno central está adoptando todas las medidas necesarias y precisas para garantizar la seguridad, proteger nuestras fronteras y en último lugar para proceder a la devolución tal y como se está haciendo de una forma efectiva en coordinación con las autoridades marroquíes», ha recalcado el ministro.
Ha indicado que esta mañana en el espigón del Tarajal había aún personas con la intención de entrar en Ceuta y ha añadido que por eso se están adoptando «las medidas necesarias y precisas en coordinación con las autoridades marroquíes para evitar más salidas ilegales».
Marlaska evita acusar al Gobierno marroquí
El ministro ha sido preguntado si le consta que la Policía marroquí no ha actuado en la zona fronteriza de Marruecos como represalia por tener España al líder del Frente Polisario ingresado en un hospital en Logroño.
«Las crisis migratorias son algo absolutamente complejo y extraordinario y obedecen a situaciones socio-económicas, humanitarias y en este caso también la pandemia, de todo tipo, y no podemos encontrar respuestas simples», ha comentado.
Y ha añadido: «Llevamos con el Gobierno de Marruecos los tres años que llevo como ministro del Interior una relación en materia de política migratoria absolutamente fructífera para prevenir los flujos ilegales y para luchar contra las mafias que trafican con los seres humanos».