El cese fulminante del general Manuel Cristopher Figuera, director del Servicio de Inteligencia Bolivariana, tras los sucesos del 30 de abril y la liberación de Leopoldo López enseguida apuntaron a una “traición” del Sebin.

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En un país arrasado, el Sebin (Servicio de Inteligencia Bolivariana) destaca por su infraestructura de última generación para pinchar teléfonos, hackear ordenadores y, en definitiva, realizar cualquier tipo de investigación o seguimiento de posibles disidentes. Durante años, desde que en 2010 sustituyera a  la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), ha jugado un papel fundamental en desvelar cualquier tipo de conspiración contra el gobierno y a parte de los medios tecnológicos con los que cuenta, se estima que tiene en nómina a más de 2.800 empleados para luchar contra los opositores. Sin embargo, cuando el pasado 30 de abril Juan Guaidó anunció el levantamiento contra el régimen de Nicolás Maduro, se señaló a este órgano como el que mayor implicación habría tenido en el frustrado intento de echar al heredero de Chávez del gobierno del país.

Las sospechas enseguida apuntaron a su máximo responsable, el general Manuel Cristopher Figuera, a quien Maduro cesó de manera fulminante. Para el diario venezolano Últimas Noticias, afín al chavismo, las reuniones para planificar el alzamiento habrían tenido lugar en la sede del Sebin con la participación de Cristopher Figuera y de varios de los políticos opositores que están presos en sus instalaciones. La liberación de Leopoldo López, el más emblemático de los dirigentes políticos venezolanos, que se encontraba en arresto domiciliario bajo custodia de funcionarios del Sebin, fue un hecho definitivo para que Maduro confirmase sus sospechas. Además, tras recuperar su libertad, el propio López aseguró a la prensa que su liberación había sido posible gracias a la participación de un grupo de funcionarios y muchos entendieron que la orden tuvo que partir del propio jefe del Sebin.

El general Gustavo Enrique González López, anterior director del Sebin, de febrero de 2014 a octubre de 2018, fue el encargado de sustituir a Figuera, de quien se desconoce el paradero. González López fue uno de los primeros altos oficiales venezolanos en ser sancionados por Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama, que lo acusó de cometer graves violaciones de los derechos humanos en la represión de las protestas antigubernamentales de 2014. Su primera etapa al frente de la Inteligencia bolivariana estuvo marcada por las citadas denuncias, atentar contra los derechos humanos, a través de torturas físicas en forma de palizas o descargas eléctricas, así como de las denominadas “torturas blancas”: aislamiento del detenido durante meses en una celda sin luz ni ventilación natural, a baja temperatura y con una luz blanca encendida las 24 horas para que se pierda la noción del día y de la noche. El mayor escándalo de su gestión fue, en todo caso, la muerte de Fernando Albán, un concejal del partido opositor Primero Justicia que falleció al caer al vacío desde una ventana de un edificio del Sebin en Caracas mientras estaba detenido.

Ahora, con el general González López de nuevo a cargo del Sebin, lo que se espera es un recrudecimiento de la represión y la correspondiente purga interna que asegure el control sobre cualquier movimiento interno en favor de Juan Guaidó. El nuevo director ya ha vuelto a colocar a su anterior equipo y como hombre leal a Diosdado Cabello que es, está dispuesto a que el Sebin vuelva a ser un cuerpo policial sin fisuras a la hora de proteger a Maduro frente a sus “enemigos”.

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