El fracaso del referéndum para el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia deja un escenario confuso. El primer ministro considera que, a pesar de la baja participación, el resultado es suficientemente contundente para seguir adelante con el acuerdo con Grecia.

Publicidad

El temor a una baja participación en el referéndum sobre el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia sobrevoló en los días previos a la consulta. Y finalmente se confirmó. Sólo un 36% de los ciudadanos participó en la votación, 14 puntos menos del mínimo requerido para dar validez a la misma. Eso deja ahora un panorama muy confuso.

La reacción del primer ministro macedonio, el socialdemócrata Zoran Zaev, ha sido la de huir hacia adelante. La apabullante victoria del ‘sí’ –de los que votaron un 91% lo hizo a favor y sólo un 6% en contra– le ha dado alas para continuar con el proceso de ratificación mediante el cual el país pasaría a llamarse República de Macedonia del Norte para poder entrar en la Unión Europea y en la OTAN.

“Las decisiones las toman quienes votan, la votación es definitiva y la decisión de los ciudadanos no puede ser ignorada”, dijo Zaev tras conocerse que el referéndum, de carácter meramente consultivo, no había alcanzado el quórum necesario.

Se necesitan dos tercios en el Parlamento

El primer ministro apeló a la oposición conservadora a respetar la voluntad de los ciudadanos y apoyar en el Parlamento la necesaria reforma constitucional, con la que concluiría en este país el proceso de ratificación.

Para ello deberá obtener el respaldo de dos tercios de los diputados. Es decir, Zaev necesita que al menos diez miembros de la oposición apoyen el proceso en la Cámara, lo que se antoja difícil ante el rechazo de los conservadores.

“El Gobierno debe respetar la voluntad del pueblo. Los diputados deben hacer lo mismo, independientemente de a qué partido pertenezcan”, señaló el líder de la alianza conservadora VMRO-DPMNE, Hristijan Mickoski, que llamó a no votar en el referéndum.

“El acuerdo del nombre no recibió luz verde sino un claro ‘stop’ de los ciudadanos de Macedonia. La gente demostró una gran conciencia democrática y patriótica”, añadió Mickoski, que recalcó que su partido no rechaza el ingreso del país en la UE y la OTAN, sino un acuerdo que no pone las prioridades en la identidad de los macedonios.

Mientras Zaev se mostró determinado a seguir adelante con un proceso que ha contado con un fuerte respaldo de las organizaciones internacionales, y sobre todo de la UE y la OTAN, en las calles los detractores salieron a festejar lo que consideraron su victoria. Centenares de personas se concentraron en las principales avenidas de Skopje sondeando banderas y entonando canciones patrióticas.

La UE y la OTAN dan por bueno el ‘sí’

Por su parte, desde la Unión Europea y la OTAN, igual que hizo el primer ministro macedonio, dieron por buenos los resultados pese a esa baja participación. La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, señaló que es “una oportunidad histórica” para avanzar “de forma decisiva” en su proceso de adhesión al bloque comunitario.

Asimismo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también instaron a las fuerzas políticas en Macedonia a aprovechar la “oportunidad histórica” actual para entrar en la OTAN y la UE.

Grecia seguirá apoyando el acuerdo

Desde Atenas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, felicitó a su homólogo por su “valentía” y “determinación” de seguir adelante con el acuerdo.

Mientras, el Ministerio de Exteriores heleno afirmó que los resultados arrojan una imagen “contradictoria”, al mostrar “una clara supremacía del ‘sí’, pero sin la correspondiente participación”. “El nacionalismo y la desconfianza, noticias falsas a diario y el fanatismo sin límites desgraciadamente no permiten que haya una evaluación sobria sobre los grandes beneficios del acuerdo”, añadió el Ministerio que pidió a partir de ahora “serenidad” por parte de “todos” para aprovechar el potencial positivo del acuerdo.

En ambos países el compromiso firmado en junio pasado y con el que se pretende dirimir una disputa que se prolonga más de un cuarto de siglo ha levantado ampollas entre los sectores más nacionalistas. En la Antigua República Yugoslava de Macedonia el rechazo es a aceptar una versión edulcorada del nombre que figura en la Constitución del país, República de Macedonia, a través de un calificativo geográfico (República de Macedonia del Norte). Y es que en Grecia los nacionalistas no quieren aceptar que el país vecino utilice el término de ‘Macedonia’, que ven exclusivo de la región homónima en el norte del país.

Publicidad

Comentarios