Venezuela vive muchas crisis diferentes. Una de ellas, mediática. Y es que el control, censura y la desaparición de periódicos golpea al país desde hace ya unos años.

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Desde el año 2013, hasta 55 periódicos han desaparecido en Venezuela. Una crisis mediática fruto del control y la censura que golpea al país.

Algo que denunciaba esta misma semana el locutor Luis Carlos Díaz. Colaborador del matinal que dirige César Miguel Rondón, uno de los más escuchados en Venezuela en sus treinta años de emisión, dejó clara la crisis silenciosa que deja vacíos los quioscos venezolanos. “Hoy fue la primera vez en 29 años que el programa de @cmrondon no tuvo lectura de prensa impresa porque no llegó ningún periódico a la radio. Es una industria en colapso debido a la censura gubernamental”, escribió Díaz en su cuenta de Twitter.

Sólo en 2018 han desaparecido hasta 26 diarios. De ellos, 20 han cerrado de forma definitiva. La cifra es casi la mitad de los 55 periódicos que han dejado los quioscos desde el año 2013. Todo según datos del Instituto de Prensa y Sociedad, que ha documentado a conciencia la crisis del sector mediático.

La muerte de los periódicos en papel ha llegado a Venezuela mucho antes de lo esperado. La irrupción de lo digital, el control y la censura han hecho el resto.

“Mucha de la prensa regional y nacional ha cerrado o ha disminuido circulación, tirajes y números de páginas. Hay zonas del país desprovistas de medios o donde solo llega la televisión abierta, tomada por medios progubernamentales (por lo menos 15 canales de alcance nacional), o la privada que está muy condicionada. La prensa local era un hábito y está desapareciendo de una manera alarmante, en un momento donde justamente hay una necesidad informativa mayor, en sectores donde la gente no puede enterarse de lo que pasa ni tener información de contraste”, señala Marianela Balbi, directora del Instituto.

Justo después de las medidas económicas de Maduro, desaparecieron hasta tres diarios regionales del mismo grupo mediático. ‘El Regional’, ‘Última Hora’ y ‘El occidente de Portuguesa’ dejaron de salir a la calle en la última semana de agosto.

Con el cierre, decenas de periodistas y trabajadores de los medios han perdido sus trabajos. Algo que ha hecho poner en situación de emergencia al Colegio Nacional de Periodismo, que acoge a más de 21.000 afiliados.

La crisis económica ha hecho también que muchos diarios no pudieran tener las planchas o el papel necesario para salir a los quioscos. Algunos tuvieron que imprimir en blanco y negro y otros no han podido con las nuevas condiciones.

En los mencionados regionales, ni siquiera existe una versión digital. Por lo que el vacío informativo es mayor aún. Dejando así solo los medios apoyados por el régimen chavista con mayores recursos.

Censura y control

El Estado tiene el monopolio de la venta de papel desde que llegara Maduro al poder. El sector ha denunciado en varias ocasiones ya la mala entrega de los materiales.

Lo que ha obligado a los medios críticos con el Gobierno a acudir al mercado paralelo de divisas. El objetivo es costear la operación para subsistir. La falta de dinero ha agravado además la venta de periódicos, pues la población no tiene para ello.

La crisis de ‘El Nacional’

Significativa es la crisis de ‘El Nacional’, el único diario venezolano crítico con el Gobierno. El diario redujo su circulación a cinco días por semana. Los sábados y los lunes no sale a la calle para ahorrar papel.

Además, dependen de los préstamos económicos, de bobinas de papel y otros materiales procedentes de diarios de otros países cercanos.

A esta crisis se suma el control y acoso judicial. ‘El Nacional’, como otros periódicos, se enfrenta a una demanda interpuesto por Diosdado Cabello. Una denuncia que sigue en curso y que podría acarrear cuantiosas multas.

El bloqueo y los ataques también han llegado a las webs de información. Y la coacción a empresas de televisión por cable para censurar contenidos específicos.

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