Angela Merkel da un plazo de un mes a Boris Johnson para evitar el Brexit duro. Después de que el primer ministro británico quiere que la UE ceda en el plan para la frontera irlandesa.

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La cuenta atrás para el Brexit sigue en marcha. Quedan poco más de dos meses para que Reino Unido abandone la UE. El primer ministro británico, Boris Johnson, aterrizaba este miércoles en Berlín para tratar de arrancar nuevas concesiones a la Unión Europea. Eso, o llegar a un Brexit duro, con consecuencias imprevisibles. Para evitarlo, Merkel le ha dado un mes de plazo.

Johnson ha asegurado que “queremos un acuerdo”, pero ha pedido acabar con el tema de la frontera irlandesa. Berlín, a este respecto, no ha movido ficha, pero ha animado a ofrecer una solución alternativa.

Angela Merkel ha mostrado cierta flexibilidad. E insistía en que el protocolo de la frontera de Irlanda del Norte fue concebida como un último recurso.

Por su parte, Johnson quiere convencer a la UE para que reabran el acuerdo del Brexit. El objetivo es dirigirlo al Parlamento británico, que ha tumbado hasta tres veces el acuerdo firmado con la UE. Johnson asegura que sin un cambio en la frontera irlandesa, el Parlamento volverá a rechazarlo. El propósito del primer ministro británico, firme defensor del Brexit, es que el Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre.

Johnson no ha dudado en recoger el guante lanzado por Merkel y ha dado por inaugurada una nueva ronda de negociaciones. El plazo es de 30 días.

Posibilidades de acuerdo

Johnson ha hecho gala de un optimismo arrollador. “Mi experiencia me dice que es posible encontrar una solución”, ha dicho.

Hasta ahora, la UE ha rechazado los cambios que tratan de evitar una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte. Como se estipuló en los acuerdos de 1998. Establece que en caso de que no hubiera acuerdo tras el periodo transitorio, Irlanda del Norte quedaría sujeta a las reglas del mercado único. Mientras, el Reino Unido las abandonaría, con la garantía de que la frontera va a seguir abierta.

Pese a las buenas palabras, nada hace indicar que esta vez vaya a ser diferente. Tampoco si habrá un acercamiento real o se trata de fingir una supuesta flexibilidad que pueda hacer cargar la responsabilidad del Brexit duro al otro.

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