El barco de Open Arms ya está en tierra. El buque ha puesto fin a la pesadilla y desembarcaba en Lampedusa por orden e la Fiscalía. Los 88 migrantes a bordo celebraban la llegada a puerto tras 19 días fondeados frente a la costa italiana.

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Han sido casi tres semanas a la deriva, pero por fin el Open Arms está en tierra. El barco ha atracado en el puerto de Lampedusa por orden del fiscal de Agrigento (Sicilia). Los 88 migrantes que aún quedaban a bordo ponían fin a su pesadilla. Y lo hacían entonando el ‘Bella Ciao’ momentos antes de pisar tierra.

Finalmente ha tenido que ser la Justicia italiana la que ha desbloqueado la situación. El fiscal alegaba razones “sanitarias” y atendía al artículo 328 del Código Penal, que prevé penas de cárcel de seis meses a dos años para cargos públicos que rechazan actuar según su obligación institucional. “Por fin acaba esta pesadilla”, aseguraba la ONG desde sus redes sociales.

El perfil de Open Arms en Twitter compartía varios vídeos del momento del desembarco. Entre aplausos, los migrantes bajaban a tierra firme.

La Justicia apelaba al ‘secuestro’ del barco. Un tecnicismo legal por el cual el buque tiene que estar vacío. Los máximos responsables de la ONG, Óscar Camps y Riccardo Gatti, eran los encargados de llevar los papeles necesarios para dar comienzo al secuestro legal.

Visita al barco

La decisión de la Fiscalía llegaba a última hora de este pasado martes. La visita del magistrado Luigi Patronaggio al barco durante una hora, llegando en helicóptero, aceleraba el desbloqueo.

La actuación de la Justicia italiana llegaba tras la propuesta de España de enviar un buque militar a Lampedusa. Y con la dimisión del primer ministro italiano, Guiseppe Conte.

El secuestro legal pone al ministro de Interior, Matteo Salvini, como principal sospechoso. No se descarta, de hecho, su salida del Ejecutivo.

El desembarco del Open Arms llega el mismo día en que Sánchez había enviado el buque Audaz de la Armada española a Lampedusa. La travesía hubiera durado tres días. La ONG aseguraba que era algo “insostenible” por la situación médica y psicológica de los migrantes. El buque español tenía previsto acompañar a los náufragos al puerto de Palma de Mallorca.

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