El referéndum sobre el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) se salda con resultados contradictorios. Si por un lado, el 91% de los participantes se ha pronunciado a favor del ‘sí’, por otro lado la consulta no ha alcanzado el quórum necesario para ser considerado válida.

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El referéndum sobre el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia ha fracasado por la escasa participación. Sólo un 36,3% de los ciudadanos han acudido a votar, casi 14 puntos por debajo del quórum requerido. De los que han ido a las urnas,  el 91,5% se han pronunciado por el ‘sí’ y el 5,6% por el ‘no’.

Según la Constitución macedonia, el resultado de una consulta sólo es válido si es respaldado por al menos el 50% de los censados, lo que se traduce en unos 903.000 votos.

Los colegios cerraron puntualmente a las 19.00, hora local, tras una jornada electoral que duró doce horas y que, según indicó el presidente de la Comisión Electoral Estatal, Oliver Derkoski, transcurrió en un ambiente tranquilo sin mayores incidentes.

A pesar de que la consulta solo tiene carácter consultivo, el hecho de no haber alcanzado la participación mínima para ser considerada válida hace difícil que el Gobierno del primer ministro Zoran Zaev pueda lograr el respaldo del Parlamento a la reforma constitucional necesaria para cambiar el nombre del país. El líder del principal partido opositor, la alianza conservadora VMRO-DPMNE, Hristijan Mickoski, se abstuvo de votar por considerar que la pregunta del referéndum fue “manipuladora”.

Integración en UE y OTAN

La pregunta no aludía directamente al nombre final que adoptará esta antigua república yugoslava en caso de superar el proceso de ratificación, es decir, República de Macedonia del Norte, sino que pedía a los ciudadanos que dijeran si apoyaban o no “la integración en la Unión Europea (UE) y la OTAN al aceptar el acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia”.

El acuerdo firmado entre los Gobiernos de Skopje y Atenas en junio pasado pretende poner fin a una disputa que se ha prolongado más de un cuarto de siglo y ha llevado a Grecia a boicotear la adhesión del país vecino a la Unión Europea y la OTAN. De su ratificación exitosa dependía, por tanto, la tan deseada integración en ambos clubes. En ambos países, el compromiso firmado ha levantado ampollas entre los sectores más nacionalistas.

En ARYM el rechazo es a aceptar una versión edulcorada del nombre que figura en la Constitución del país, República de Macedonia, a través de un calificativo geográfico. En Grecia los nacionalistas no quieren aceptar que el país vecino utilice el término de ‘Macedonia’, que ven exclusivo de la región homónima en el norte del país. L

Los ministros de Exteriores macedonio y griego, Nikola Dimitrov y Nikos Kotzias, firmaron en junio el acuerdo para que se utilice el nombre ‘Macedonia del Norte’ tanto a nivel nacional como internacional, y cerrar así una disputa abierta desde que el pequeño país balcánico se independizó de Yugoslavia en 1991.

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