El líder socialdemócrata sueco Stefan Lofven ha abandonado el intento de formar un gobierno, extendiendo el estancamiento político casi dos meses después de las elecciones y acercando la posibilidad de la celebración de unos nuevos comicios.

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El bloqueo político en Suecia continúa transcurridos casi dos meses desde las elecciones generales. El fracaso del segundo intento de formar coalición, en esta ocasión liderado por el Partido Socialdemócrata, acentúa la situación de impasse en el país nórdico. Con el objetivo de favorecer el desbloqueo, el presidente del Parlamento, Andreas Norlén, ha decidido poner en marcha una ronda de reuniones grupales entre las cuatro coaliciones que considera viables.

Stefan Löfven, líder socialdemócrata y primer ministro en funciones, devolvió el pasado lunes el mandato recibido ante la imposibilidad de encontrar apoyos en las fuerzas de centro. Este hecho ha tenido lugar dos semanas después de que el jefe del Partido Conservador, Ulf Kristersson, renunciara a seguir sondeando a otras formaciones debido a la falta de alcanzar un acuerdo acuerdo.

“Ahora mismo no veo ninguna posibilidad de formar un gobierno que pueda ser tolerado por el Parlamento. Está todo tan bloqueado que no hemos podido lograr avances”, admitió Löfven tras entrevistarse con el presidente del Parlamento, Andreas Norlén.

El bloque de izquierda de Löfven, cuyo partido fue el más votado, logró 144 escaños por 143 de la Alianza de centroderecha y 62 del xenófobo Demócratas de Suecia (SD), con el que ninguna otra formación política quiere pactar.

Norlén decidió, después de hablar por separado con los líderes de las ocho fuerzas parlamentarias, no dar un nuevo mandato y adoptar en cambio un rol “más activo”, invitando a partir de este miércoles a reuniones grupales a los partidos que integran las cuatro coaliciones que ve posibles, excluyendo al SD y al Partido de Izquierda.

Varias opciones, pero sin garantías de avanzar

Las opciones son: un ejecutivo de concentración de los cuatro partidos de la Alianza, socialdemócratas y ecologistas; otro de centro con estos dos últimos, liberales y centristas; la Alianza con los verdes, y un gobierno integrado por alguno de los partidos del centroderecha.

Norlén, que no reveló cuál de esas opciones veía más viable, pretende tener así una mejor imagen del estado de las discusiones políticas, aunque advirtió de que no hay “ninguna garantía” de que esta iniciativa sea “exitosa”.

“Habrá un momento en que tendrá que haber una votación en la Cámara, pero primero quiero seguir con las conversaciones”, dijo Norlén, quien considera “razonable” dar tiempo a los partidos en la situación parlamentaria “más complicada” en décadas en Suecia.

Varios líderes políticos habían instado a lo largo del día a Norlén a asumir un papel más activo y a que se realizase pronto en el Parlamento una votación para elegir primer ministro.

Kristersson resaltó que su opción prioritaria es un ejecutivo de toda la Alianza o alguna de sus fuerzas, una posibilidad que ya rechazaron hace semanas centristas y liberales, que no quieren depender de los votos del SD.

El líder ultraderechista, Jimmie Åkesson, reiteró su disposición a dar sus votos a un gobierno de conservadores y democristianos -que tampoco alcanzaría así la mayoría absoluta-, pero “con garantías”.

La opción de un ejecutivo de concentración a imagen alemana fue rechazada de nuevo por Kristersson, mientras que Löfven se mostró este martes más receptivo y no quiso excluir esa posibilidad.

¿Hacia unas nuevas elecciones?

En el sistema sueco no es necesario tener mayoría absoluta en el Parlamento para ser elegido primer ministro, basta con no tener una mayoría en contra.

Norlén tiene cuatro intentos para encontrar a un candidato capaz de formar un Ejecutivo que sea aceptado por la Cámara y, si no tiene éxito, se convocarían nuevas elecciones en tres meses.

La normativa electoral sueca no incluye como tal la figura de elecciones anticipadas, sino que se habla de extraordinarias, ya que los comicios legislativos ordinarios se celebran invariablemente cada cuatro años.

“Mi opinión es que unas elecciones extraordinarias no son actuales, pero no descarto que al final sean la única solución a una situación cerrada, como última salida”, dijo Norlén.

Varios sondeos difundidos en la última semana apuntan a que el bloque de izquierda mejoraría ligeramente sus resultados en unos nuevos comicios, pero sin ninguna mayoría clara, con lo que se mantendría la situación actual de bloqueo político.

En el caso de que no hubiese aún un nuevo gobierno, sería el ejecutivo en funciones de socialdemócratas y ecologistas que lidera ahora Löfven el encargado de presentar unos presupuestos antes de la fecha límite del 15 de noviembre.

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