La obesidad es la pandemia del siglo XXI. De hecho, todos los países han visto aumentar el nivel de índice de masa corporal (IMC) de su población, en especial la femenina, desde finales de los años 70. Pero esta prevalencia no comporta únicamente una visión social, sino que, desde el punto de vista médico, es factor de riesgo de múltiples patologías orgánicas, prevenibles con una buena actuación y conducta desde los momentos más tempranos.

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Por esta razón surge el I Curso sobre Obesidad y Mujer, que recientemente acaba de celebrar su segunda sesión en la Fundación Jiménez Díaz, en esta ocasión centrada en la Ginecología -tras una primera, sobre Medicina Perinatal, organizada el año pasado-, para analizar la prevalencia de la obesidad en España, sus causas, repercusión social e incidencia en la infancia y adolescencia, así como sus efectos sobre la vida reproductiva de la mujer o las posibles complicaciones asociadas tras la menopausia, todo ello desde un punto de vista global a través de una perspectiva multidisciplinar.

“La obesidad no puede ser entendida como un problema de una sola especialidad. La unión de esfuerzos basados en la prevención, diagnóstico, manejo y tratamiento debe ser realizada por todas las especialidades implicadas, y la Ginecología es protagonista imprescindible en todo el proceso, ya que son múltiples los problemas relacionados con esta especialidad debido, fundamentalmente, a la redistribución de la grasa y a la alteración de los principales ejes hormonales”, explican los doctores Manuel Albi, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología de del hospital madrileño, y Rodrigo Orozco, especialista de este servicio, ambos miembros del comité científico y organizador del curso.

Unas palabras que refrenda la Dra. Clotilde Vázquez, responsable del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz. “En la mujer, aparte de las causas ambientales comunes a toda la población, existen períodos de vulnerabilidad específicos que tienen relación con las oscilaciones y cambios hormonales o con los tratamientos con hormonas. Por eso es tan procedente la colaboración de estas dos especialidades”, afirma la especialista, también parte del citado comité.

Implicación en la vida reproductiva, postmenopausia y múltiples procesos sistémicos

La obesidad o sobrepeso repercute en distintos aspectos de la vida reproductiva de la mujer, como en su función ovárica, que depende de un eje conocido como hipotálamo-hipófisis-ovario. “Múltiples mecanismos hormonales se ven alterados por la actuación de la grasa, principalmente centro-abdominal, con la consecuente alteración en los ciclos ováricos, el aumento de hormonas androgénicas y resistencia a la insulina”, añade el Dr. Albi, apuntando que en esta situación el síndrome de ovario poliquístico es uno de los principales protagonistas.

Además, con la llegada de la menopausia, la obesidad se convierte en un factor de riesgo mayor para el desarrollo de algunas enfermedades, como las cardiovasculares. Con el inicio de la menopausia desaparece el escudo hormonal femenino que suponen los estrógenos y se produce un incremento en los factores de riesgo que explica que el infarto y el ictus sean las primeras causas de muerte en la mujer por encima de los 50 años.

Pero no son las únicas. “La obesidad está implicada en múltiples procesos multisistémicos. Existe evidencia científica suficiente en calidad y actualidad para afirmar que también se ve implicada en diferentes procesos oncológicos, con clara relación con el cáncer de endometrio y el de mama”, advierte el Dr. Orozco.

“Por otra parte, en lo que respecta a la patología osteoarticular, también el sistema musculoesquelético se ve seriamente dañado, sobre todo a nivel de columna, debido al aumento de peso, lo que debilita de forma importante, y más rápida que en la población general, las principales articulaciones implicadas en la locomoción, produciendo dolor y sedentarismo”, aseguran por su parte los doctores Beatriz Albi y Jesús Utrilla, también especialistas del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Fundación Jiménez Díaz y co-organizadores del curso .

La influencia directa de esta patología sobre la calidad de vida de quien la padece y la repercusión negativa en su salud, asociada a una amplia variedad de otro tipo de problemas, ratifica la necesidad de llevar a cabo un importante esfuerzo de concienciación, pero también desde el punto de vista profesional, y de formación para poder ofrecer el mejor asesoramiento, cambiar o adaptar los protocolos y la forma de trabajar y aunar esfuerzos en pro de un abordaje multidisciplinar que permita revertir esta situación para lograr un correcto control metabólico de la enfermedad.

“La prevención y la actuación precoz sobre el sobrepeso y la obesidad son los puntos más importantes en los que debemos actuar para ser capaces de evitar la aparición del daño multisistémico”, asegura el Dr. Albi. “Con esta jornada -dice- consolidamos un fantástico curso multidisciplinar en el que todas las especialidades, así como Atención Primaria, están implicadas para profundizar conjuntamente en el estudio de una patología tan prevalente”.

Abordaje personalizado, apoyado en innovaciones farmacológicas y tecnológicas

También la responsable del Departamento de Endocrinología y Nutrición del hospital destaca la importancia de dar continuidad a iniciativas como esta, “dada la prevalencia de la obesidad en la mujer y la escasez de formación específica al respecto”. “Debemos seguir poniendo el foco en la obesidad de la mujer, ya que, en conjunto, existe una mayor vulnerabilidad y una dificultad para perder grasa mucho mayor que la del hombre. Solo un correcto abordaje personalizado y la incorporación de innovaciones farmacológicas y tecnológicas logrará revertir la tendencia actual”, defiende la Dra. Vázquez.

En esa línea, tanto la Fundación Jiménez Díaz como los hospitales universitarios Rey Juan Carlos (Móstoles), Infanta Elena (Valdemoro) y General de Villalba aplican una estrategia única en España que parte de la acreditación de las unidades monográficas de obesidad no quirúrgica por parte de la Consejería de Sanidad.

“A partir de la solicitud de atención en estas unidades, se ponen en marcha actuaciones en el Portal del Paciente [aplicación de desarrollo propio en estos cuatro hospitales] que ayudan a ‘fenotipar’ a las pacientes; es decir, a conocer aspectos muy relevantes de la enfermedad que en una consulta presencial sería inviable por el tiempo requerido. Con todos esos datos debidamente cuantificados, y sumados a una analítica, la primera consulta gana en eficiencia, apoyada después por actuaciones grupales e información en el Portal del Paciente que sustentan un cambio de estilo de vida personalizado, imprescindible para la pérdida de grasa”, apostilla la Dra. Vázquez.

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