Lidl ha visto en el hurto de dos botes de crema de Cristina Cifuentes en un supermercado, cuyas imágenes se han publicado este miércoles y han desencadenado la dimisión de la presidenta madrileña, la oportunidad ideal para promocionar su marca Cien.

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La cadena de supermercados Lidl ha aprovechado el vídeo de Cristina Cifuentes retenida por un vigilante de seguridad tras ser pillada robando dos botes de crema en un supermercado, para promocionar sus productos cosméticos.

“Para tener esa cara, hay que cuidarla”, ha publicado Lidl España en su cuenta oficial de Twitter junto a un gif en el que promociona su marca propia de cremas Cien. Concretamente, la línea White Orchid, de la que destaca que es “buena”, antiedad” y “al mejor precio”.

“Al final la cara le ha salido cara”, indica también la compañía alemana en clara alusión a la ya expresidenta madrileña, que ha dimitido este mismo miércoles tras las imágenes de su hurto, que se han sumado al escándalo de su máster fraudulento.

ASÍ FUE EL INTENTO DE HURTO DE CIFUENTES

El periódico digital ‘OK Diario’ publicaba a primera hora de este miércoles un vídeo que muestra cómo Cifuentes fue cazada robando en un supermercado de Vallecas el 4 de mayo de 2011, cuando era vicepresidenta de la Asamblea de Madrid.

Tras sustraer de una estantería dos botes de crema anti-edad de la marca Olay y ser descubierta por una dependienta de la sección de perfumería, Cifuentes fue retenida durante 45 minutos por los vigilantes del supermercado Eroski de Vallecas, situado frente a la Asamblea de Madrid, donde ella trabajaba.

En las imágenes del vídeo de seguridad se ve cómo la presidenta madrileña saca del bolso los dos botes de Olay y se los entrega al vigilante. Seguidamente, una vez asumida su culpabilidad, se aprecia cómo la entonces número dos de la Cámara madrileña abona el importe de los productos sustraídos mientras las cámaras de seguridad la inmortalizan.

Sin embargo, según asegura ‘OK Diario’’ el comportamiento de Cifuentes ante la reclamación de los guardias de Eroski no fue tan dócil. En un primer momento, negó la sustracción y, más tarde, insistió en que el botín era de su propiedad: “Los llevaba en el bolso cuando entré en el súper“, les espetó.

Los policías llamaron por teléfono a la Comisaría y comunicaron la delicada situación a sus superiores. La respuesta fue: “Que la pongan inmediatamente en libertad”. Y así sucedió: Cifuentes pagó, quedó en libertad y abandonó de manera discreta el establecimiento por la puerta trasera.

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