Un verdadero rosario de desgracias golpearía a la vida cotidiana de los británicos y al sector empresarial si no se alcanza un acuerdo con la Unión Europea para el Brexit.

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El Gobierno británico ofreció este jueves nuevos detalles de las consecuencias que tendría para sus ciudadanos que finalmente no se llegara a un acuerdo con Bruselas para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El Brexit duro repercutiría en la telefonía móvil, los viajes a otros países, los permisos de conducir o las empresas, lo que afectaría directamente a los bolsillos de los británicos.

“Cuando quedan seis meses para que el Reino Unido abandone la Unión Europea, estamos impulsando las preparaciones para un ‘no acuerdo’ a fin de que el país pueda continuar floreciendo”, afirmó el ministro para el Brexit, Dominic Raab.

Carné de conducir

Si el Brexit se produce sin acuerdo, los británicos tendrían que obtener un permiso llamado International Driving Permit (IDP) que, de forma añadida a su carné en vigor, les permitiría conducir -o alquilar un coche- en la Unión Europea. Ya se requiere, por ejemplo, para que los británicos puedan conducir en otros países como Japón o en algunos estados de Estados Unidos.

Hay dos tipos de IDP: el que dura 12 meses y que vale para España, Irlanda, Malta y Chipre, y el que dura tres años -o, si el carné británico caduca antes, menos tiempo- y es válido el resto de la UE, Noruega y Suiza. Así, si un británico visitara Alemania y Malta en el mismo viaje, tendría que llevar consigo su permiso original y los dos IDP.

Un IDP cuesta 5,50 libras (6,15 euros). Y como el permiso de conducir británico podría no ser homologable en la UE tras el Brexit, los ciudadanos ingleses que se trasladaran a vivir a un país del territorio tendrían que obtener uno nuevo.

El Gobierno recomienda que lo homologuen antes de la fecha prevista para la salida, el 29 de marzo de 2019. Por el contrario, la situación de los conductores de la UE que vayan a Reino Unido tras el Brexit no cambiará.

Tarifas de ‘roaming’

Desde el verano de 2017, cualquier ciudadano europeo que viaje a otro país dentro del territorio de la Unión no tiene que pagar un sobrecoste cuando hace una llamada o usa los datos del móvil. El roaming o la itinerancia es historia.

Pero esto puede cambiar si no hay un acuerdo para el Brexit, aunque el Gobierno británico asegura que legislará para restringir las tarifas y limitarlas a 45 libras (50,40 euros) al mes, que será lo que sus ciudadanos tendrían que pagar de salir del Reino Unido. Y también explican que los operadores que acaparan el 85% de clientes, entre ellos Vodafone y O2, ya han dicho que no tienen en mente hacer modificaciones.

Pasaporte azul

Los ciudadanos con pasaporte británico -incluidos los de las dependencias de la Corona y Gibraltar- pasarán a ser considerados si no hay acuerdo, según las normas del espacio Schengen, ciudadanos de un tercer país. Es decir, su situación sería igual a la de los estadounidenses o los argentinos.

Si un ciudadano británico quisiera viajar a Francia después del 29 de marzo -siempre en el caso de que no haya acuerdo-, a su pasaporte le tendría que quedar una validez de al menos seis meses. De no ser así, tendría que renovarlo.

El Gobierno recuerda, además, que el pasaporte de los británicos cambiará de aspecto. Hasta que eso llegue, los que se emitan entre el 30 de marzo de 2019 y la fecha en la que los nuevos pasaportes estén en vigor, verán eliminadas las palabras “Unión Europea”, aunque seguirán siendo de color burdeos. Desde finales de 2019 los pasaportes serán azules.

Programa Galileo

Reino Unido “dejará de desempeñar papel alguno en el desarrollo” del programa Galileo, la red de satélites de posicionamiento global de la Unión Europea, explica el Gobierno en sus informes. Los usuarios podrán utilizar de forma gratuita los servicios de navegación, pero no los organismos oficiales, que quedarán fuera del llamado Servicio Público Regulado (PRS).

Empresas

Si no hay un acuerdo para el Brexit, las fusiones de compañías de ambos lados del Canal de la Mancha deberían recibir el visto bueno tanto de la Autoridad de la Competencia y los Mercados británicos así como de la Comisión Europea (CE).

Las firmas manufactureras británicas que exportan maquinaria y otros productos a los 27 socios comunitarios podrían verse obligadas, además, a volver a someter a test sus productos para obtener las licencias adecuadas.

La Confederación de la Industria Británica ha asegurado que Reino Unido podría enfrentarse a unos sobrecostes en sus exportaciones al continente hasta del 90%. “No dudo de que parte de la incertidumbre que rodea a estas negociaciones tendrá un impacto sobre las empresas, pero es por eso por lo que estamos poniendo todas nuestras energías en conseguir el buen acuerdo que queremos con nuestros amigos y compañeros de la Unión Europea”, ha asegurado Raab.

La divulgación de estas nuevas 28 “notas técnicas”, vienen a sumarse a las 25 ya publicadas el pasado mes. Aquellas se referían a  restricciones y nuevas cargas en las operaciones de los servicios financieros, o las compañías farmacéuticas.

Pago de la factura

Por otra parte, el ministro Raab, ha afirmado en un artículo publicado en el ‘Daily Telegraph’ que el Reino Unido no pagará la “factura del divorcio” con la UE, estimada en unos 39.000 millones de libras (43.680 millones de euros), si no hay acuerdo con Bruselas.

El portavoz jefe de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, le ha dicho que no revisarán “las áreas del acuerdo de retirada que ahora están acordadas, incluido el acuerdo financiero”.

Schinas recordó las palabras del presidente Jean-Claude Juncker, durante su discurso sobre el Estado de la Unión, donde recalcó que la Comisión está dispuesta a “trabajar día y noche” para alcanzar un acuerdo.

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