Donald Trump ha aprovechado su nueva intervención en la ONU para acusar a China de influir en las elecciones legislativas de noviembre. “No quieren que yo, o que nosotros, ganemos”, ha dicho.

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Si el día anterior Trump aprovechaba para cargar contra Irán, este miércoles lo hacía para acusar a China de querer influir en las elecciones legislativas de noviembre. Unos comicios en los que los republicanos se juegan la mayoría de la que gozan en el Congreso. Y que se tratarán, además, como un referéndum a los dos primeros años del presidente americano en la Casa Blanca.

“Por desgracia, hemos descubierto que China ha tratado de interferir en las próximas elecciones de noviembre, en contra de mi administración”, decía Trump al arrancar su discurso. Aunque la reunión estaba dedicada a la no proliferación de las armas, Trump insistía en la interferencia china: “No quieren que yo, o que nosotros, ganemos, porque soy el primer presidente en enfrentarme a China en comercio, y estamos ganando, y en el resto de ámbitos”.

Pese a que Trump acusaba directamente a China, evitaba detallar a qué tipo de interferencia se refiere. No ha concretado si se trata de ataques informáticos o propaganda en redes. Tampoco ha mostrado ninguna prueba de ello para respaldar sus acusaciones. Algunos aseguran que se refería a las represalias de Pekín contra los aranceles impuestos por la Administración Trump.

Silencio sobre Rusia

A diferencia de lo que ha sucedido con China, Trump evitaba hablar de las injerencias de Rusia. “Todos esos locos tan centrados en mirar a Rusia debería empezar a mirar también en otra dirección, a China”, escribió ya en Twitter en agosto.

De hecho, de Rusia Trump no dijo nada. Y es que la supuesta interferencia rusa en las elecciones de 2016 afectaba directamente al presidente. Ahora, en cambio, el mandatario está seguro de que las interferencias irán en su contra.

Por su parte, el país asiático no ha dudado en protestar enérgicamente ante las acusaciones de EEUU. “China siempre ha respetado el principio de no interferencia en los asuntos domésticos de otros países”, ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en representación de su Gobierno. “Ni hemos interferido en asuntos de otros países ni lo haremos. Nos negamos a aceptar acusaciones injustificadas contra nuestro país”, añadía.

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