Donald Trump ha decidido presionar aún más a Palestina y ha ordenado el cierre de su delegación en Washington. La estrategia se une así al traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén.

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El presidente de EEUU, Donald Trump, ha decidido presionar aún más si cabe a Palestina. En una nueva vuelta de tuerca, ha cerrado la sede de los líderes de la Autoridad Palestina en Washington. Una sede que hace las veces de misión diplomática. Y que está representada por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

La decisión será anunciada públicamente este mismo lunes. Pero ya el secretario general de la OLP, Saeb Erekat, ha denunciado en un comunicado la “peligrosa escalada” en las medidas de presión de la Administración Trump.

“Hemos sido informados oficialmente de que la Administración estadounidense cerrará nuestra Embajada en Washington como castigo por seguir trabajando con la CPI [Corte Penal Internacional] contra los crímenes de guerra israelíes y que arriarán la bandera palestina, lo que significa mucho más que un nuevo golpe por parte de la Administración  Trump”, ha denunciado Erekat.

“Esta peligrosa escalada muestra que Estados Unidos busca desmantelar el sistema internacional para tapar los crímenes israelíes”, añadía.

Respuesta ciudadana

Las autoridades palestinas ya han llamado a la respuesta ciudadana. El representante diplomático palestino en EEUU, Husan Zomcot, ha llamado a los palestinos residentes en EEUU a colocar banderas palestinas en sus casas. “Cada casa será ahora nuestra embajada”, ha dicho.

Según Zomcot, la clausura de la sede en una “declaración de guerra temeraria a los palestinos”. “Los contactos políticos están suspendidos desde hace meses, pero seguíamos prestando servicios consulares”, han reconocido.

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