El exministro británico de Exteriores Boris Johnson intensifica sus ataques al plan del Brexit del Gobierno de Theresa May calificándolo de “engaño” y de “escándalo constitucional”.

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El exministro de Exteriores británico Boris Johnson ha cargado duramente contra los planes para el Brexit de la primera ministra, Theresa May, en un aclamado discurso durante el congreso del Partido Conservador que ha sido visto como un claro indicio de sus intenciones de defenestrar a la líder de la formación.

Durante su intervención, muy esperada y aplaudida, Johnson ha pedido que no haya nuevos impuestos y un gasto adicional en sanidad mientras los presentes irrumpían en gritos de celebración cuando ha dicho que May tiene que “acabar con Chequers”, como se conoce su propuesta para el Brexit.

A seis meses de que Reino Unido abandone la UE, May se encuentra en una situación precaria al frente de su partido que se ha visto debilitada aún más por las críticas a sus planes, tanto en casa como en Bruselas. Johnson, la principal cara visible de la campaña para salir de la UE, ha sido uno de los más firmes críticos con la primera ministra.

“No les creáis cuando dicen que no hay otro plan y ninguna alternativa”, ha sostenido Johnson ante los cientos de conservadores que han hecho fila para conseguir uno de los 1.500 asientos en la sala de conferencias. “Este es el momento de acabar con Chequers”, ha aseverado. “Si engañamos al electorado, y Chequers es un engaño, aumentaremos con ello la desconfianza”, ha advertido. “Chequers es un escándalo constitucional. No es pragmático, no es un compromiso. Es peligroso y política y económicamente inestable”, ha añadido.

“Daremos crédito a quienes gritan traición y me temo que haremos más probable que el beneficiario último del acuerdo de Chequers sea la extrema derecha en forma de UKIP“, ha prevenido el antiguo ministro, según la BBC, en referencia al partido euroescéptico cuya histórica reivindicación era la salida del país de la UE.

May ha dado pocas señales de estar dispuesta a abandonar su propuesta, pero tras intentar mostrar unidad en torno al Brexit durante la conferencia anual del partido, Johnson parece haber echado por tierra esos intentos. “Resulta que hay un plan. Ese plan es Boris”, ha escrito en su Twitter el diputado conservador James Duddridge.

Johnson no ha sugerido abiertamente que vaya a retar a May, afirmando que el partido debe apoyar uno de los anteriores planes de la primera ministra, y ha dicho que una de las pocas predicciones en las que ha acertado el Departamento del Tesoro es que él no sería primer ministro.

Johnson ha agregado que es el momento de recuperar el control, al tiempo que ha calificado de “infame” la idea de celebrar un segundo referéndum, como ha defendido parte de la oposición laborista británica. “La idea de un segundo voto es infame, pero obviamente la fragilidad democrática de las propuestas de Chequers no hará más que intensificar esas peticiones”, ha in

Aunque su mensaje sobre el Brexit ha sido el más jaleado, su ataque contra el Partido Laborista y sus llamamientos para que los conservadores vuelvan a sus valores tradicionales de impuestos bajos y una vigilancia más fuerte también han sido recibidos con entusiasmo.

Johnson también ha hecho referencia a Margaret Thatcher, la primera ministra conservadora entre 1979 y 1990 que sigue siendo un héroe para muchos en el partido, y ha dicho que es una desgracia que ningún banquero haya sido encarcelado tras la crisis financiera de 2008.

May, “molesta” por el “espectáculo” de Johnson

Theresa May ha querido restar importancia al duro discurso del que fuera su ministro de Exteriores, considerando que se trata solamente de “un buen espectáculo”, si bien ha confesado que está “molesta”.

“Hay una cosa que todos sabemos sobre Boris y es que puede dar un buen espectáculo”, ha dicho May a la BBC, confesando también que no se ha sentido a gusto con las palabras de Johnson. “Hay una o dos cosas que ha dicho Boris que me han molestado”, ha declarado. Así, le ha reprochado que “quiere hacer saltar por los aires nuestra promesa al pueblo de Irlanda del Norte”.

El principal escollo de las negociaciones entre Reino Unido y la UE es cómo conservar la frontera ‘blanda’ entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda sin renunciar al control migratorio en el que se basa en gran medida el Brexit.

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