Acoso, agresiones e insultos. Es lo que tienen que soportar los reporteros de La Sexta estos días en Cataluña. Ana Pastor y la propia cadena ha denunciado la situación que viven día a día sus periodistas.

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Ana Cuesta y José Yélamo han sido los últimos reporteros de La Sexta en tener que soportar el acoso independentista a la hora de hacer su trabajo. Una y otro sufrieron los insultos y el boicot de los ciudadanos en Calella y en Barcelona.

En el perfil de Twitter de La Sexta, la cadena denunciaba en un vídeo los insultos y gritos que tenían que soportar sus trabajadores en cada directo que intentaban hacer.

Protagonista de uno de estos episodios de acoso y violencia verbal a los periodistas de La Sexta, José Yélamo compartía un vídeo en el que necesitaba la mediación del diputado de la CUP David Fernández para poder realizar su trabajo. El periodista reconocía que era muy difícil trabajar y explicaba que habían pasado “un rato complicado”. Mientras tanto, se mostraban imágenes de los momentos previos a la entrevista con Fernández en las que se podía ver al reportero completamente acosado y rodeado por independentistas que le increpaban.

Yélamo relataba desde la Jefatura Superior de Policía de Barcelona cómo los insultos y agresiones a la prensa eran constantes estos días en Cataluña y se quejaba también del trato a su compañera Ana Cuesta, que tuvo que ser escoltada por los Mossos en Calella.

La propia Ana Cuesta recogía en su perfil de Twitter que había sufrido el acoso independentista. “Te acusan sin escucharte”, decía, quejándose de que perdían la razón hasta llegar a los “insultos personales”. La periodista agradecía a los Mossos que la hubiera protegido y permitido hacer su labor.

Ana Pastor también compartía un vídeo en el que se podían ver los insultos a los periodistas de La Sexta, a quienes les acusaban de tergiversar. Al grito de “prensa española manipuladora”, los manifestantes se lo ponían muy difícil a los reporteros.

Yélamo contestaba además a una compañera que le enviaba su mensaje de ánimo y contaba que incluso habían llegado a llamarle “asesino”.

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