A Frank Cuesta dar su opinión política le está provocando más de un problema. Entre ellos, que haya gente que tergiverse sus palabras. Por eso, harto, ha pedido ayuda en Twitter para desenmascarar y denunciar al “buscamierda” que le difama en Facebook.

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Hace unos días, Frank Cuesta se encaraba con quienes le habían llamado “facha” en las redes sociales por dar su opinión sobre la política actual y, sobre todo, respecto a Podemos. Sin embargo, el asunto ha ido desvariando hasta dar con unas supuestas declaraciones del aventurero en el que asegura no haber vivido la dictadura y que, todo aquel que haya “nacido después de 75, no podéis opinar porque no tenéis ni puta idea de lo que era y si tenéis antepasados en cunetas y queréis que se cumpla la Ley de Memoria Histórica, sois unos gilipollas que sólo seguís unas siglas y unos colores”.

Junto a la imagen de uno de los vídeos de Frank Cuesta, el usuario Julio J. Descane en compartió sus supuestas palabras en Facebook, añadiendo además una etiqueta al aventurero y llamándole “miserable”.

Cuesta ha reaccionado totalmente fuera de sí, intentando desenmascarar a esta persona y pidiendo ayuda para poder denunciarlo. Lo ha hecho en varios mensajes en Twitter, con capturas de Facebook y sin dejarse un sólo insulto guardado. “Que alguien me localice a este hijo de la gran puta. Ese es el que está moviendo por las redes algo que yo jamás he dicho”, decía en un primer mensaje.

En un mensaje posterior, Frank Cuesta aclaraba que compartir esas falsas declaraciones suyas era difamar y manipular y pedía a la izquierda que le “cante las 40” a este “mentiroso”.

En su tercer mensaje al respecto, el presentador y aventurero encontraba el perfil en Twitter del individuo en cuestión y le pedía que demostrara que ha dicho esas palabras que le atribuye. “Eres un mentiroso, un difamador y un buscamierda”, explota Cuesta.

Por último, no duda en asegurar que no volverá a dar una opinión política porque ha podido comprobar que siempre habrá críticas y que expresarse políticamente parece ser un privilegio de unos pocos “radicales”.

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