La diseñadora Úrsula Mascaró se ha significado contra la imposición lingüística en Baleares. Y lo hace creando Balearnia y con mucha ironía, asegurando que pedirá el catalán para comprar sus zapatos.

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Empresaria de calzado y diseñadora, Úrsula Mascaró también está harta de la imposición lingüística. Por eso, ha decidido meterse de lleno en el movimiento Balearnia. Al abrigo de Tabarnia, lucha contra el decreto del Gobierno balear de exigir el catalán para trabajar en la sanidad pública. Algo que ha hecho que la falta de personal sanitario en la comunidad balear sea una constante desde hace tiempo.

Mascaró está dispuesta a abandonar la lucha contra ello e, irónicamente, ha establecido su propia ley que obliga a saber catalán para comprar sus zapatos.

Al abrigo de Tabarnia

En Facebook y en clave de humor, Úrsula anunciaba la creación de Balearnia. Un lugar fuera del ideario independentista de los llamados ‘Països Catalans’. En él se necesitará tener “un B1 para comprar sandalias” y un “C1 para comprar zapatos de tacón”. 

“Estimados miembros de Balearnia, hoy es un día muy importante para nosotros. El espíritu balear me ha invadido y he tomado una decisión muy importante. Yo, como empresaria, también quiero hacer un decreto. Uno muy parecido al de nuestro Govern, pero sin pactos ni nada. Un decreto que creo que es bastante justo y que lo aprobaré yo”, ha escrito en tono sarcástico. La diseñadora hace así referencia a la ausencia de diálogo entre el Gobierno balear y los sindicatos y en contra del colectivo sanitario.

La publicación de Úrsula Mascaró
La publicación de Úrsula Mascaró

“Para hacer trabajo de diseño pediré el D, importantísimo y para trabajar como zapatero, con un C1 ya podrán entrar en la bolsa de trabajo. En la oficina bastará un B1 y las dependientas necesitarán un D, porque tenemos clientes muy exigentes”, escribía Úrsula Mascaró de forma irónica.

La diseñadora, por si quedan dudas, aclara al final que todo se trata de una broma. “No hará falta acreditar [el catalán], podéis comprar zapatos tranquilamente en catalán, menorquín, inglés, francés y sueco. Feliz día a todos desde Balearnia. Un poquito de humor entre tanta confusión va bien”, termina.

Úrsula Mascaró lucha así con Balearnia al hilo de Tabarnia y contra una imposición lingüística que tiene soliviantado a todo el personal sanitario.

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