Las autoridades de Bali han tenido que tomar medidas para controlar a los turistas “de baja calidad” que no respetan los templos de la isla. La acción llega después de varias fotografías ofensivas para la cultura hinduista.

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Bali se ha convertido en uno de los destinos turísticos preferidos a nivel mundial. Sus templos, cultura, playas, paisajes, gastronomía, ocio nocturno, bajos precios, etc. hacen que muchos extranjeros decidan pasar unos días de vacaciones en esta isla de Indonesia. Concretamente, en 2017 fueron 5 millones. Pese a que la mayoría de locales viven de ese turismo, este ‘boom’ tiene también su parte negativa, que no es otra que el poco respeto que muestran algunos de estos visitantes.

Las autoridades de Bali están contemplando medidas para controlar a los turistas “de baja calidad” que no respetan los templos sagrados de la isla. La iniciativa llega después de que se hayan hecho virales en las redes sociales varias imágenes ofensivas para la cultura indonesia y la religión hinduista o budista, con visitantes sentados en esculturas o posando en bikini.

El vicegobernador de Bali, Tjokorda Oka Artha Sukawati, conocido como Cok Ace, ha explicado que las autoridades están preocupadas por el reciente aumento del comportamiento irrespetuoso de los turistas que visitan los cientos de sitios sagrados de la isla.

“Los templos deben ser preservados ya que son los espíritus de las culturas y costumbres de Bali”, ha indicado el dirigente, añadiendo que en las próximas semanas se reevaluará el sistema que permite a los extranjeros visitar los templos. Aunque no ha anunciado ninguna medida concreta, no descarta que a partir de ahora los visitantes no puedan recorrer estos lugares sin la supervisión de un guía local.

Sentado en un santuario

La ofensiva del Gobierno llega como respuesta a una foto de un turista danés sentado en el santuario Linggih Padmasana, en el templo Pura Luhur Batukaru, que ha sido ampliamente compartida en las redes. El santuario, que tiene la forma de un trono en lo alto de un pilar, está reservado para la deidad más importante del hinduismo balinés, conocido como el dios supremo, y sentarse sobre él es visto como altamente ofensivo.

Indonesia tiene leyes estrictas en cuanto a la blasfemia y el Consejo Religioso Hindú ha ordenado a la Policía que investigue el incidente y encuentre al turista responsable.

El nuevo gobierno local de Bali, que asumió el cargo hace sólo dos semanas, asegura que el ‘boom’ turístico está impactando negativamente en la isla. “Somos muy abiertos con los turistas y por eso muchos vienen, pero la calidad de estos ahora es diferente a antes“, dijo Cok Ace.

Este incidente con un turista danés no ha sido el único que ha impactado en la isla en los últimos meses. Otro visitante se encaramó a una estructura sagrada para conseguir una foto y una mujer posó en bikini frente a un templo mientras hacia la tradicional postura de yoga.

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