Brexit blando o Brexit duro, esa es la cuestión. El Gobierno de Theresa May se divide entre los partidarios de una salida suave de la Unión Europea y los que apuestan por una ruptura total.

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El Brexit sigue siendo un verdadero quebradero de cabeza para Reino unido desde ese referéndum del 23 de junio de 2016 en el que los británicos decidieron salir de la Unión Europea. Dos años después, el divorcio todavía no se ha consumado y en los últimos días se ha abierto una grave crisis en el Gobierno de Theresa May que amenaza con destruir a la primera ministra.

Tanto el ministro para el Brexit, David Davis, como el ministro de Exteriores, Boris Johnson, han abandonado a su suerte a May después de que ésta aprobara un plan para mantener estrechos lazos con el bloque comunitario una vez se produzca la salida de Reino Unido, prevista para el 29 de marzo de 2019.

La división en el Partido Conservador es total. Por un lado, con la primera ministra británica a la cabeza, están los partidarios de un Brexit blando. Por otro, los más euroescépticos, con los dos dimisionarios en primera fila, están los que apuestan por una ruptura total, por un Brexit duro. Pero, ¿qué diferencias de fondo hay entre ambas posturas?

BREXIT BLANDO

Se trata del plan aprobado por el Gobierno de Theresa May. También se conoce como Brexit suave o, como le llaman sus detractores, BINO (Brexit In Name Only, Brexit sólo de nombre). En definitiva podría definirse como un Brexit sin Brexit. Contempla una zona de libre comercio entre el Reino Unido y la Unión Europea e incluso establece que los ciudadanos del resto de países de la UE pueden continuar viajando libremente al territorio para estudiar o trabajar.

May pretende evitar la frontera irlandesa y poner a salvo a la industria británica haciendo que Reino Unido se mantenga dentro de la unión aduanera europea. También dentro del mercado único de productos y bienes agrícolas. Así, Londres se encontraría con la kafkiana situación de que deberá seguir acatando las reglas de la Unión Europea en este sentido, pero ahora sin tener ningún poder de decisión ni poder director en Bruselas. 

La estrategia aprobada el pasado viernes plantea una especie de área de libre comercio de mercancías que, entre otras cosas, obligaría a Reino Unido a respetar la normativa europea, sin participar en su creación. Esto traspasa claramente las líneas rojas marcadas por el sector euroescéptico del partido.

El Brexit blando se entendería por la búsqueda por parte de Londres de un vínculo con la UE similar al que tiene Noruega, que no es miembro de la Unión pero que tiene pleno acceso al mercado único europeo. A cambio, debería contribuir al presupuesto comunitario, permitir a los ciudadanos de la UE vivir y trabajar en el país y asumir una gran parte de la legislación europea.

Tras las últimas dimisiones, May insiste en su propuesta. La jefa de Gobierno británico asegura que su plan sienta unas bases de negociación con Bruselas “responsables y creíbles” y que la propuesta para una futura relación comercial con la Unión Europea va en favor del “interés nacional” de Reino Unido.

BREXIT DURO

El Brexit duro, radical o limpio es que abanderan los ministros disidentes y los que todavía quedan dentro del grupo tory, los conocidos como ‘brexiteers’. Apuestan por una ruptura total con Bruselas. Se trataría de sacar al país no sólo de la UE, sino también del mercado común europeo y de la unión aduanera.

La relación entre Reino Unido y los 27 Estados miembros restantes sería comparable a la actual de la UE con Canadá. Los ciudadanos europeos deberían solicitar permiso de trabajo para poder vivir y trabajar en el país, con lo que Reino Unido recuperaría el control de las fronteras y controlar la inmigración. 

En su carta de renuncia, Boris Johnson afirma que con el plan de May el “sueño” del Brexit “se está muriendo, ahogado por unas dudas innecesarias”. Considera que se trata de un “Brexit a medias” que convertiría a Reino Unido en una “colonia” de la UE.

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