El sistema inmunitario desempeña un papel clave en el éxito del embarazo. En ocasiones, la tolerancia materna puede verse alterada y poner en riesgo el desarrollo del feto.

Publicidad

La inmunología reproductiva es una disciplina reciente dedicada a las patologías reproductivas de base inmunológica. El Hospital Ruber Internacional ha abierto una consulta de Inmunología Reproductiva en su Centro Médico del Paseo de la Habana, donde un equipo de inmunólogos clínicos diagnóstica y trata trastornos inmunológicos de la reproducción humana.

Hay numerosas causas inflamatorias que interfieren negativamente en el embarazo y pueden causar prematuridad, abortos naturales recurrentes, fallos de implantación de embriones y patologías de la gestación. El síndrome antifosfolipídico se considera la causa más frecuente de los abortos de repetición (al menos dos abortos espontáneos o una pérdida gestacional después de la semana diez de embarazo). Tal y como explica la Dra. Silvia Sánchez-Ramón, jefe de la Unidad de Inmunología Clínica del Hospital Ruber Internacional “son anticuerpos que se unen a moléculas en la superficie de las plaquetas y de la pared vascular, del endotelio, induciendo un estado de hipercoagulabilidad, inflamación y trombosis en la interfase materno-fetal. Nosotros llevamos muchos años investigando marcadores de inflamación que puedan ayudar a un mejor tratamiento, en colaboración estrecha con sus especialistas de referencia”.

 Otros problemas inmunológicos son de carácter autoinmune endocrino, como el hipo- o hiper-tiroidismo autoinmune o la diabetes; la enfermedad celiaca no diagnosticada; o problemas de compatibilidad inmunológica entre el bebé y su madre, necesarios para la correcta activación de los mecanismos que facilitan la implantación y el desarrollo normal de la placenta. “Determinadas combinaciones moleculares pueden interferir en un porcentaje de casos con un desarrollo normal de la placenta, de forma que el bebé puede no crecer conforme a la edad gestacional  y favorecen patologías de la placenta como la pre-eclampsia o incluso que se pierda la gestación”, explica Sánchez-Ramón.

El diagnóstico de estos problemas llega mediante una batería de pruebas en sangre donde se descartan anticuerpos y otros marcadores relacionados con el estado inflamatorio y la posibilidad de incompatibilidad HLA-C. Según la Dra. Sánchez-Ramón, “buscamos marcadores de inflamación. En los últimos años se ha demostrado que las células natural killer citotóxicas podrían utilizarse como un indicador de inflamación activa, si están elevadas en sangre. Ahora estudiamos los monocitos, otras células clave en la inflamación”.

“Para el síndrome anti-fosfolipídico, el tratamiento consensuado a nivel internacional requiere profilaxis con aspirina y heparina a dosis bajas, con una tasa de éxito en torno al 85%. En un porcentaje pequeño de casos se habla de un síndrome refractario que puede requerir tratamiento adicional con inmunomoduladores” detalla la experta.

Como indica el doctor y miembro del equipo de inmunología clínica del Ruber Internacional Paseo de la Habana, Juan Paulo Navarro, “lo más importante es el diagnóstico precoz de la inmunodeficiencia para pautar una profilaxis frente a las infecciones, que va a tener un impacto muy positivo sobre la calidad de vida y la evolución de los pacientes a largo plazo”.  En el caso de las inmunodeficiencias primarias y secundarias más frecuentes, el tratamiento se basa en administrar las defensas que faltan. Según la Dra. Juliana Ochoa, “tenemos en la actualidad la posibilidad de realizar estudios inmunológicos funcionales para seleccionar mejor los pacientes que van a requerir inmunoglobulinas. Administramos tratamientos por vía intravenosa en el Hospital de Día de forma ambulatoria, o bien entrenamos a los pacientes para la administración en su domicilio por vía subcutánea. El tratamiento se realiza habitualmente una vez al mes, o bien se puede fraccionar la dosis para administrarlo semanalmente en casa”.

Publicidad

Comentarios