Una encefalitis consiste en la inflamación del cerebro que, en la mayor parte de los casos, se produce por un virus y puede afectar las estructuras más próximas al cerebro como son las meninges o la medula espinal.

Nuestro cerebro es un órgano que está especialmente protegido tanto por estructuras anatómicas (meninges) como por otras barreras (barrera hematoencefalica) contando con células de defensa propias denominadas microglia. El cuadro clínico característico de la encefalitis consiste en fiebre, alteración del nivel de conciencia, dolor de cabeza, crisis epilépticas y diferentes tipos de déficits neurológicos dependiendo de las partes del cerebro más afectadas (problemas del habla, parálisis o alteraciones de la sensibilidad, alteraciones visuales…).

El 22 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Encefalitis, precisamente para educar y concienciar a las personas sobre esta enfermedad, sus causas, como prevenirla y como tratarla.

Según la doctora  Rebeca Fernández, del Servicio de Neurología del Hospital La Luz de Madrid, “en ocasiones, una encefalitis puede suponer un riesgo vital. Es necesario un diagnóstico y un tratamiento precoz para decidir la actitud adecuada en cada caso”.

La causa permanece desconocida en aproximadamente la mitad de los casos. En España se diagnostican cada año unos 600 casos y la Sociedad Española de Neurología (SEN), estima que puede haber muchos más que no se diagnostican. “Hay otras causas de encefalitis que pueden ser debidas a alteraciones del sistema inmunitario del organismo como repuestas a determinadas infecciones (encefalitis post-infecciosa), trastornos del propio sistema inmunitario (encefalitis autoinmunes), desmielinizantes (afección que provoca daños en el recubrimiento protector que rodea las fibras nerviosas del cerebro), o vasculares”, subraya la neuróloga.

En nuestro país se estima una incidencia de 0,3 a 0,5 casos por cada 100.000 habitantes al año, siendo más frecuente en niños e inmunodeprimidos. Tal y como explica la doctora Rebeca Fernández, “la encefalitis más frecuente es la de aparición esporádica (Herpes simple, Herpes zoster y Enterovirus). En otros países hay encefalitis que pueden ser epidémicas, como los arbovirus, transmitidos especialmente por insectos y arácnidos, moscas, mosquitos y garrapatas; Nilo del Oeste o virus ZiKa”.

El diagnóstico se basa en la valoración clínica y en la indicación rápida de los estudios complementarios para conseguir demostrar que el paciente presenta una encefalitis y su causa. “En este sentido, son necesarios estudios de neuroimagen (resonancia magnética), análisis del líquido cefalorraquídeo y otros análisis de laboratorio. Es conveniente realizar registros electroencefalográficos  y en ocasiones es necesario realizar una biopsia cerebral para intentar identificar la causa responsable”, explica la doctora Fernández.

En la actualidad –continua esta especialista -, el tratamiento consiste en medidas generales, pudiendo requerir cuidados intensivos así como la utilización de fármacos antivirales en los casos en los que se conoce su eficacia, por ejemplo en el Herpes simple. Pueden ser necesarias otras medidas terapéuticas que van a depender de la causa, posibles complicaciones como crisis epilépticas y de la gravedad de la situación.

“Un diagnóstico rápido y el inicio de tratamiento precoz pueden evitar las considerables secuelas que puede causar esta enfermedad en los pacientes supervivientes”, recomienda la doctora Rebeca Fernández.

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