Naciones Unidas está presionando a aquellos países cuyos ciudadanos tuvieron hijos en territorio de ISIS para que encuentren una solución en forma de nacionalidad para esos niños.

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Cuando por fin Daesh perdió sus principales territorios dentro de Siria e Irak, algunos de los 40.000 terroristas extranjeros que se habían unido a sus filas empezaron a regresar a sus países de origen. Un estudio realizado por Soufan Center y The Global Strategy Network habla de aproximadamente 5.600 extranjeros combatientes de ISIS que ya habrían regresado a “casa”. Muchos de ellos están en prisión, pero no todos. La cuestión es saber hasta qué punto pueden y quieren ser rehabilitados, qué futuro les aguarda. A ellos y a las mujeres que, por voluntad propia o a la fuerza, vivieron en los territorios que ocupó Daesh. Pero, sobre todo, preocupa el destino de los niños que nacieron allí durante la ocupación. Y es que se calcula que más de 5.000 mujeres habrían dado a luz a niños de padres extranjeros que se unieron a ISIS.

Por el momento, el destino allí de los niños más favorecidos pasa por centros de rehabilitación donde son tratados por pediatras y psicólogos. Sin embargo, para la mayoría su lugar está ahora en campos de refugiados a los que muchos, algunos acompañados por sus madres, fueron a parar tras la liberación de las ciudades masacradas por ISIS. En estos campos – los mismos a los que antes llegaron quienes tuvieron que abandonar sus casas para huir de Daesh -, buscaron cobijo las viudas de yihadistas con sus hijos, muchos de cabello rubio o castaño y ojos claros, en un número que las agencias internacionales de ayuda y los gobiernos aún tratan de determinar.

En algunos casos, los padres han muerto pero en muchos otros fueron detenidos. El procedimiento con estos detenidos extranjeros exige su traslado a Bagdad para que puedan estar más cerca de sus embajadas mientras se llevan a cabo las investigaciones correspondientes acerca de su implicación en la ofensiva terrorista y empezar con los trámites para su regreso a casa.

Por el momento, 900 turcos – de un total de 1.500 – ya están de vuelta en su país, así como 760 de los casi 3.000 terroristas que procedían de Arabia Saudí. Del total de 3.400 rusos que se unieron al grupo terrorista en Siria e Irak, 400 ya han vuelto a Rusia, mientras que las cifras de retornados al norte de África hablan de 800 tunecinos de vuelta y casi 200 marroquíes En cuanto a Europa, Gran Bretaña ya ha recibido a 400 terroristas, Francia, 270 y Alemania, 300. Según datos del centro The Soufan Group, 2.200 europeos seguirían en Siria e Irak. Al resto se les da por muertos.

Por lo que se refiere a las mujeres, las autoridades que investigan y juzgan a los detenidos saben que resulta muy difícil distinguir el tipo de implicación que tuvieron en el conflicto. Por ello, legalmente no se las considera responsables por esos actos y se intenta facilitar en lo posible que puedan alegar que fueron obligadas por su padre, un hermano o marido y que no se movieron voluntariamente por la misma ideología que los hombres.

En todo caso, muchas de esas mujeres siguen en campos de refugiados donde ahora miran junto a sus hijos un futuro tan negro como el califato que quiso imponer con sangre el autodenominado Estado Islámico. Estigmatizados, los “Daeshis”, como se llama a los familiares de ISIS, son un problema para el que cada vez urge más buscar una solución. Responsables de estos campos denuncian que, por el momento, no parece existir un plan concreto para ellos. Se limitan a mantener separados a los niños de padres locales de los de padres extranjeros y, simplemente, asisten a soluciones puntuales, como la de un líder checheno que se llevó a cuatro niños chechenos o la de una delegación rusa que “rescató” a una pequeña de esa nacionalidad.

También hay familiares que ya han solicitado ser aceptados en los países de sus esposos o padres fallecidos, pero hasta ahora la respuesta de estos países está siendo muy poco comprometida. De hecho, Reino Unido, Francia, Australia y la mayoría de los países occidentales admiten que todavía no han decidido qué hacer con los hijos de ISIS. En Gran Bretaña lo que sí parecen tener claro es que las mujeres que decidieron de forma voluntaria abandonar el país para ir a territorio de Daesh “tienen que hacerse responsables de su decisión y no van a regresar”, pero también admiten que los niños “merecen compasión”.

La postura coincide en buena parte con la de Francia, donde el ministro de Defensa, Florence Parly, en declaraciones a la radio, anunció que “los hijos de ciudadanos franceses muertos podían ser aceptados en el país, pero no sus madres”. Y añadió: “Dependiendo de la preferencia de sus padres, los niños que están en custodia local pueden quedarse con su familia mientras sus padres son juzgados por la justicia de ese lugar o pueden ser repatriados a Francia, donde quedarán a cargo de los servicios sociales. Por lo general, son muy jóvenes, pero podrían estar radicalizados, así que por eso deben ser vigilados. Nuestro desafío es convertirlos nuevamente en ciudadanos”.

Naciones Unidas, por su parte, lleva tiempo presionando a aquellos países cuyos ciudadanos tuvieron hijos en territorio de ISIS para que encuentren una solución. Según Rula Amin, portavoz para Oriente Medio y el norte de África de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados “está muy preocupada por el futuro de esos niños y por el riesgo que enfrentan de convertirse en apátridas”. Por eso, su postura es la más concreta y abogan por que los gobiernos de los países involucrados registren los nacimientos de estos niños y les garanticen una nacionalidad que les permita residir legalmente en un país, ir a la escuela y, en definitiva, tener “la esperanza de un futuro pacífico y constructivo”.

En cuanto a los hijos “mayores” de los yihadistas, es decir niños de entre siete y dieciséis años que participaron en las batallas y actos terroristas, el procedimiento establecido exige en primer lugar contactar con los tutores, lo que en muchas ocasiones supone simplemente confirmar la muerte de sus progenitores. Después, a la hora de ser juzgados, se requiere la presencia de un psicólogo y un asistente social, y será un juez especial de menores quien se ocupe de estos casos. Los menores están totalmente aislados de los adultos y de los medios de comunicación, en un intento de que puedan integrarse en la sociedad.

En todo caso, nadie debería dar por finalizado el terror de ISIS. Mientras la coalición dice haber liberado a 7,7 millones de personas del yugo del califato y reducido su territorio en un 98%, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegura que en lo que va de año el ISIS ha expandido su control en cerca de 110 ciudades y poblados en Siria. Milicianos aliados del Ejército sirio que combaten bajo el amparo de la aviación rusa aseguran que entre 6.000 y 10.000 yihadistas siguen atrincherados en la región y calculan que más de mil habrían logrado desandar el camino para cruzar ilegalmente a Turquía, como confirman asimismo las autoridades turcas.

El informe elaborado por analistas militares para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas va más allá y afirma que una “versión encubierta” del núcleo del ISIS sobrevive en Siria e Irak con entre 20.000 y 30.000 milicianos. Y que mientras el grueso de los combatientes permanece en la zona centro oeste de Siria, muchos otros viven de forma clandestina en algunas de las ciudades que tuvieron ocupadas. Por su parte, el Pentágono está convencido de que el ISIS aún conserva “una fuerza mejor entrenada y más numerosa que la que en su mejor momento tuvo la red terrorista Al Qaeda en Irak”, con gran capacidad de combate gracias a que conserva una retaguardia en Afganistán y Libia donde se ocultan y siguen entrenando a nuevos combatientes.

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