Dura resaca del 1-O en Cataluña. Lejos de calmarse las aguas tras la tensión del domingo, el clima en la comunidad autónoma es insurreccional, con una campaña de acoso contra las fuerzas de seguridad del Estado.

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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, exigió ayer la salida de la Policía Nacional y la Guardia Civil de Cataluña, al tiempo que acusó de brutalidad a ambos cuerpos durante sus actuaciones del domingo.

En la localidad barcelonesa de Calella, un grupo de independentistas acudió a las puertas de un hotel en el que se alojan agentes de la Guardia Civil y Policía para exigir con amenazas e insultos su marcha de Cataluña.

Se encontraban alojados en varios hoteles efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil y una parte de los vecinos, que acudieron a protestar a las puertas de los edificios por su presencia, provocó que varios centenares de efectivos se vieran obligados a abandonar los hoteles en los que estaban hospedados, después de que las direcciones de estas instalaciones recibieran presiones y amenazas desde el Ayuntamiento de la localidad. En esta localidad barcelonesa se hospedaban 250 agentes desplazados para la jornada del 1-O.

En torno a la medianoche, estos efectivos estaban haciendo la maleta y montándose en autobuses, ante los gritos de júbilo de un centenar de independentistas que desde hacía más de una semana hacían escraches y caceroladas en las instalaciones utilizadas por los agentes.

La situación también afectó a otros 250 antidisturbios de la Policía Nacional alojados en hoteles de esta localidad, entre ellos el Palmeras, el Catalonia y el Vila, que han instado a los agentes a buscarse otro alojamiento. Se han ido hasta Pineda de Mar, donde los independentistas también les han recibido con pitos e insultos.

Una situación similar se ha vivido en Reus (Tarragona), donde independentistas se han concentrado ante un hotel donde se encontraba alojada la Policía Nacional y en la comisaría.

Además medio millar de individuos se instalaron desde el mediodía del lunes frente a la comisaría de la Policía Nacional en la Vía Layetana de Barcelona. Cortaron el tráfico y gritaron consignas e insultos contra las “fuerzas de ocupación”. Unos cuantos antidisturbios de los Mossos se interpusieron entre los manifestantes y los pocos policías que custodian el edificio, dedicado a tareas administrativas.

Los concentrados gritaban “Asesinos, asesinos”, “Fuera, fuera, fuera, policía española”, “A por ellos, a por ellos”, “Esta noche, dormís en el coche”, “Independencia” y “Hemos votado”. Asimismo, lanzaron aviones de papel en dirección a los vehículos policiales. Los Mossos eran aplaudidos y vitoreados: “Ellos son de fuera, los Mossos son de aquí”.

Mientras, cientos de personas salieron a la calle en Mataró para manifestarse contra la violencia de la Policía Nacional y la Guardia Civil. La protesta, convocada por la Mesa por la Democracia, acabó frente a la comisaría de los Mossos d’Esquadra, donde agradecieron la protección que ofreció la policía catalana y les cantaron el himno de Els Segadors. Durante el himno los policías catalanes se cuadraron. Fue su forma de recibir este sentido homenaje que acabó entre aplausos entre las dos partes.

Por otra parte, una multitud concentrada ante el Ayuntamiento de Tárrega (Lérida) ha aplaudido a un espontáneo que desde el balcón municipal ha arrancado la bandera de España, para luego tirarla hacia al suelo en dirección a la multitud concentrada. En el vídeo se pude cómo la acción del espontáneo recibe el cerrado aplauso de los congregados.

En Puigcerdá, en la provincia de Gerona, y en Sardañola, en Barcelona, también han descolgado la bandera de España de los balcones de los respectivos consistorios.

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