Cero autocrítica y reproches al Estado. Así puede resumirse la reacción del mundo independentista a que Barcelona no haya logrado finalmente convertirse en la sede de la Agencia Europea del Medicamento, que será para Ámsterdam (Holanda).

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Tras conocerse que Barcelona caía a las primeras de cambio y se quedaba fuera de la carrera por este fuerte espaldarazo económico y de puestos de trabajo, no tardaron en llegar las excusas y argumentos delirantes por parte de dirigentes independentistas.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, culpó a la “violencia” del Estado español y afirmó que “hasta el 1 de octubre, Barcelona era la favorita”. “El éxito del 155: encarcelar líderes civiles y la mitad del gobierno legítimo, forzar el exilio de la otra mitad, erradicar el autogobierno y ahora ya podemos sumar empobrecer el territorio. Hasta el 1 de octubre, Barcelona era la favorita. Con violencia, retroceso democrático y el 155, el Estado lo ha sentenciado”, aseguró a través de su cuenta de Twitter.

También el eurodiputado del PDECAT Ramon Tremosa hizo directamente responsable al Estado español por “haber sido incapaz de ganar para Barcelona la sede de la Agencia Europea del Medicamento”. “El Estado español es un cero a la izquierda en la UE en cuanto a influencia en política europea. Hoy se ha vuelto a demostrar”, sentenció.

Para el portavoz parlamentario del PDeCAT, Carles Campuzano, el perder la sede de la EMA se debe a que Mariano Rajoy “no ha estado a la altura”. En un comentario publicado en su cuenta personal de Twitter, el dirigente independentista  asegura que “no son ni Cataluña ni Barcelona quienes han fallado”.

El diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián no podía faltar a su cita con la polémica y, fiel a su estilo, escribió: “El que pega te dice que la culpa es del que vota”.

Mientras, Toni Comin, exconseller de Salud de la Generalitat y también fugado en Bruselas junto a Puigdemont, reaccionó así: “Antes de la represión y la violencia del Gobierno español era una de las claras favoritas. Todos nuestros activos (ciudad, investigación, sistema sanitario, industria farmacéutica) sucumbieron bajo las porras del 1-O).

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, repartió la responsabilidad entre el Gobierno español y la Generalitat: “Barcelona era la mejor candidatura a nivel técnico. Ni la DUI ni el 155 han ayudado, menos ayudará que ahora unos acusen a los otros. Trabajemos para que toda la tarea realizado sea aprovechada parar nuevos retos de futuro: Barcelona lo merece”.

Además, agradeció el “buen trabajo” realizado a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, el exconseller Toni Comin y el exteniente alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Jaume Collboni. “También a la sociedad civil y a la comunidad científica barcelonesa. Seguimos adelante. Barcelona no se detiene”, añadió.

Algunos separatistas relevantes también trataron de apuntalar en Twitter la versión de la culpa española sobre el fracaso. Así, el conocido escritor y periodista Toni Soler afirmó que han sido “la violencia policial y la aplicación del 155” los que “se han cargado la candidatura de Barcelona”. “Felicidades ministra”, concluye.

CNI Catalunya, una cuenta independentista en castellano con cerca de 70.000 seguidores ya no culpa a la incapacidad o la indolencia del Gobierno, sino que afirma que “España ha hecho lo posible para que Barcelona, a las puertas de ser la capital de un estado independiente, NO tuviera la EMA”.

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