El nacionalismo catalán también presume de leche propia. Se trata de Llet Nostra, marca comercial de Llet Nostra Alimentària SL, una empresa dedicada a la explotación láctea que tiene su sede en Barcelona. Comercializa bajo el lema “la leche de las cooperativas catalanas”. En su cartón, la compañía deja claro que es una leche “100% catalana”, omitiendo cualquier referencia a […]

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El nacionalismo catalán también presume de leche propia. Se trata de Llet Nostra, marca comercial de Llet Nostra Alimentària SL, una empresa dedicada a la explotación láctea que tiene su sede en Barcelona. Comercializa bajo el lema “la leche de las cooperativas catalanas”.

En su cartón, la compañía deja claro que es una leche “100% catalana”, omitiendo cualquier referencia a España. También pregona que están comprometidos con el “entorno social, cultural y medio-ambiental”.

Llet Nostra fue fundada en 2003 para forjar un tejido de cooperativas locales que minimizase el impacto de la decisión de Leche Pascual de no comprar más leche catalana. Actualmente, comercializa 28,6 millones de litros de leche y factura 20,6 millones de euros al año. 

El pasado mes de mayo, la empresa familiar, controlada por los ganaderos de las cooperativas Cadí y Ramaders del Baix Empordà, se abrió por primera vez a terceros y llegó a un acuerdo con Pascual, que ahora se encarga del envasado de toda la producción de esta leche en la planta que tiene en Gurb (Barcelona). Anteriormente, Llet Nostra se producía en Vic, a escasos kilómetros.

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