El tutelaje de Carles Puigdemont sobre Quim Torra será total, hasta el punto de que una de las condiciones que ha puesto el ‘expresident’ a su sucesor es que no podrá utilizar su despacho en la Generalitat.

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Ante la imposibilidad de poder ser reelegido presidente de la Generalitat, al encontrarse huido de la Justicia en Alemania y suspender el Tribunal Constitucional la ley para ser investidura a distancia, Carles Puigdemont ha optado por proponer a Quim Torra como candidato. Pero este diputado de JxCat, abogado, editor, escritor y separatista radical será un títere del ‘expresident’.

El tutelaje de Puigdemont sobre Torra será total. El futuro presidente catalán, que lo será además de manera provisional, se convertirá en un hombre de paja del líder de JxCat, una especie de marioneta que acatará las órdenes que le lleguen desde Berlín.

Tal es así, que Puigdemont ha puesto como condición a Torra que no use su despacho en el Palau de la Generalitat. Tampoco podrá utilizar el salón Montserrat para sus recepciones oficiales, ni la residencia oficial del presidente de la Generalitat, en la Casa dels Canonges. Con todo ello quiere escenificar su condición de “provisionalidad” y de que el presidente legítimo es él.

Puigdemont tendrá que dar el visto bueno a todas las decisiones del nuevo Govern, que pivotará en torno a dos figuras: Elsa Artadi, por parte de Junts per Catalunya, como consejera de Presidencia y Gobernación y Pere Aragonés, por parte de ERC, como vicepresidente y responsable de Economía.

PRESIDENTE PROVISIONAL

En el vídeo donde Puigdemont anunciaba la designación dejó claro que él se reserva liderar el Consell de la República, una suerte de Govern de la Generalitat en el extranjero, mientras que Torra se encargará “de la gobernación interior, la defensa de los derechos nacionales ante un Estado que se niega a hablar y de la defensa de las competencias y recursos -de la Generalitat- que son laminados sistemáticamante”.

Según el ‘expresident’ fugado el objetivo último es recuperar las instituciones catalanas con la abolición del 155 y aspira a un “cambio de actitud” del Gobierno de Mariano Rajoy. Así, afirma que se inicia con Torra “un periodo de provisionalidad” marcado por las condiciones “que impone el Estado”.

El propio Quim Torra también parece tener claro cual es su papel. Y es que nada más hacerse publico que será el candidato a la Presidencia, señalaba en un tuit que acepta el encargo “con responsabilidad y voluntad de servicio al país”, pero que Puigdemont es el “presidente legítimo de Cataluña”.

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