Las rosas y los libros inundan Cataluña. Es una de las jornadas más especiales del año en esta comunidad, que vive con intensidad la Diada de Sant Jordi, y que está año los independentistas están politizando.

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El de este año no es un Sant Jordi más. La jornada festiva en Cataluña está salpicada por la reivindicación política por parte de los independentistas en forma de rosas amarillas. Además, el hecho de que la Generalitat esté intervenida por el artículo 155 de la Constitución ha provocado que los actos oficiales del patrón se hayan reducido al mínimo.

Desde fuera de España, el autodenominado “Govern de la República” ha llamado a los catalanes a superar “algunos dragones” que han intentado acabar con Cataluña, como “el exilio y la censura”. En un comunicado difundido por ele expresidente Carles Puigdemont, los miembros del Govern que fueron cesados tras el 155 piden que la rosa se convierta en “símbolo de los valores cívicos” y el libro en el “anhelo de crecer juntos más poderosos y más libres”, dos ingredientes imprescindibles “para el mejor país que estamos construyendo”.

Sin embargo, la politización de Sant Jordi es ya un hecho desde primera hora. Los puestos de flores de Barcelona y el del resto de Cataluña no solo venden la tradicional rosa roja, también rosas amarillas en solidaridad con los políticos independentistas encarcelados tras el 1-O. De hecho, se prevé que la venta de estas flores se multiplique por 10 respecto al pasado año, sobre todo tras el llamamiento de JxCAT, ERC, ANC y Òmnium Cultural para cambiar el rojo de las rosas por el amarillo.

Además, también se reivindica el santo de tres de los políticos que siguen presos, los dos diputados de JxCAT Jordi Turull y Jordi Sànchez y el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart. A ellos los partidos secesionistas le dedican gran parte de los mensajes que han publicado en redes sociales.

El propio Carles Puigdemont ha publicado un vídeo en el que, con un lazo amarillo en la solapa de su chaqueta, ha asegurado que Sant Jordi “es la manera que tenemos de explicar cómo queremos ser los catalanes, haciendo de la cultura una de los vectores de la construcción de nuestra sociedad”. Además, pone de relieve la “excepcionalidad” del momento que vive Cataluña y pide que esta festividad siempre sea “uno de los grandes días de nuestro país”.

Desde ERC, han colocado en distintos puntos de Cataluña varios ‘stands’ en los que no solo se venden libros, sino que se reivindican “la normalidad que quieren amenazar” tal y como asegura el primer teniente de alcalde de Badalona, Oriol Lladó. En muchos de estos puestos se pueden ver lazos amarillos, esteladas y pancartas en las que se pide la libertad de los presos políticos mientras que en redes sociales difunden carteles con el lema “Este Sant Jordi no será sin vosotros” junto a la imagen de los 16 políticos encarcelados o que están huidos, entre ellos Marta Rovira, Oriol Junqueras o Anna Gabriel.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha reivindicado la jornada de este lunes lanzando un claro mensaje: “Que ni la injusticia ni la excepcionalidad del momento nos hagan renunciar a la fiesta más bonita del año. Llenad las calles y las plazas de flores y libros”.

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