La entrevista de Jordi Évole al Papa Francisco ha sido de récord de audiencia. Y no es para menos, ya que ha sido, según el periodista, la más difícil de conseguir. Se fraguó durante cuatro años y medio y dejó 10 temas principales.

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El mismo Jordi Évole ha reconocido que la entrevista al Papa Francisco ha sido la que más les ha costado conseguir en toda la historia de ‘Salvados’. Y por fin este pasado 31 de marzo se emitía en La Sexta, logrando además récord de audiencia.

‘Salvados’ conseguía máximo de temporada, con un 21% de share y una media de 4.107.000 espectadores. Es, de hecho, su mejor registro desde octubre de 2015, cuando Albert Rivera y Pablo Iglesias protagonizaron un cara a cara. Supera también a otras entregas históricas como las entrevistas a Pedro Sánchez y Nicolás Maduro. 

Pero para llegar hasta ahí han tenido que pasar nada menos que cuatro años y medio. Ese es el tiempo que Jordi Évole y su equipo tardaron en conseguir la entrevista con el Papa. Era Márius Sánchez, jefe de redacción de ‘Salvados’, el que compartía en Twitter cómo se fraguó el encuentro.

Aseguraba que utilizaron todos los cauces. Tanto los oficiales, a través de la oficina de comunicación del Vaticano, como los extraoficiales, con personas cercanas al Papa. Incluso enviaron una carta escrita. Todas las vías terminaban igual: con una amable negativa y una estampita del Papa.

Finalmente, decidieron que fuera el propio Évole el que escribiera una carta personal al Papa. Y buscaron la mejor manera para hacérsela llegar en mano. A partir de ahí, intercambio de varios emails y una audiencia privada. El pasado verano, Évole y el jefe de redacción acudían a una misa privada “celebrada por los refugiados”.

Tras todo ello, el Vaticano aceptaba aunque con condiciones. Entre ellos, elegir los espacios de la misma o aspectos técnicos como las cámaras o el sonido.

Los 10 temas principales

La entrevista, histórica, se pudo ver este pasado domingo. En ella, el Papa y Évole trataron, entre otros, 10 temas principales.

El primero de ellos, el de la crisis migratoria. El Pontífice afirmó que la situación “es muy grave” y recordó que “Europa (…) está hecha de migrantes”.

El líder religioso habló también de los ‘mercaderes’ del Vaticano o las concertinas que separan España de Marruecos. Visiblemente afectado, reconoce que “demuestran hasta dónde es capaz de descender la humanidad de una persona”.

Más neutral se muestra a la hora de hablar de la exhumación de Franco, pero no de la búsqueda de restos:” Los muertos son para ser enterrados, pero no para ser escondidos”, dice.

En cuanto al capitalismo, afirma que en términos generales, es el que provoca la pobreza. “Cada vez hay menos ricos con mucha plata y cada vez hay más pobres con muy poca plata”, lamenta.

El Papa Francisco tampoco dudó en criticar la venta de armas a gobiernos o el aborto en caso de violación. “No es lícito”, dijo, aunque “la entendería a ella en su desesperación”.

Se defendió de sus polémicas declaraciones sobre el feminismo y la homosexualidad. Lanzó incluso un mensaje a padres de niños LGTB: “Si ven cosas raras, consulten, vayan a un profesional”.

El último tema del que hablaron no fue otro que Messi. Puso Évole así el toque cómico: “¿Es un sacrilegio decir que Messi es Dios?”. El Pontífice aseguró que “en teoría” sí, pero que “no lo cree”. “La gente dice es Dios como dice ‘yo te adoro”. Son expresiones, es un dios con la pelota en la cancha”, dijo.

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