El control político, la represión, la retórica, la negociación o la presión internacional son algunas de las claves de la crisis de Nicaragua que recuerdan a la de Venezuela. Sin embargo también existen diferencias, como el peso político, el Ejército, la oposición y los apoyos.

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La grave crisis política y social que atraviesa Nicaragua recuerda a la situación en Venezuela, país golpeado desde hace meses por problemas económicos y políticos donde las manifestaciones son reprimidas con violencia. Aquí, cinco parecidos y cinco diferencias entre la situación de ambos países, tal y como resume AFP.

1. Control político. Los dos movimientos de protestas piden la salida de los dos dirigentes de izquierda, Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, o elecciones adelantadas. Contra ellos, los gobiernos utilizan la misma estrategia. “Han apartado a los líderes y partidos de oposición. No por las urnas, sino a través de decisiones de Justicia o de la autoridad electoral, engañosas e ilegales. Ortega lo hizo durante los comicios de 2016 y Maduro le imitó en 2018”, explica a AFP el politólogo venezolano Luis Salamanca.

Ambos “han censurado a los medios de comunicación y reforzado su autoridad eliminando los contrapoderes”, añade Juan Felipe Celia, del centro de análisis Atlantic Council en Washington.

2. Represión. Llamadas “turbas sandinistas” en Nicaragua o “colectivos” en Venezuela, estos grupos paramilitares próximos al poder son utilizados “para enfrentarse a los manifestantes”, explica el experto en relaciones internacionales Mariano de Alba.

“Actúan en apariencia por su propia cuenta, pero a pesar de su aspecto de civiles, forman parte del aparato de seguridad del gobierno para agredir e intimidar a los opositores”, explica a AFP el analista Diego Moya-Ocampos, del gabinete IHS Markit de Londres. Pero “el Gobierno nicaragüense ha tenido una mano de hierro, ha matado mucho más”, añade. Al menos 125 personas murieron en cuatro meses de manifestaciones en Venezuela, frente a las 300 en Nicaragua en tres meses.

3. Retórica. En ambos países, los opositores acusan a los presidentes de haber instaurando una “dictadura”. Por su parte, ambos gobiernos califican a los manifestantes de “terroristas” y de “golpistas de derechas” financiados por Estados Unidos, subraya Mariano de Alba.

4. Negociación. El sociólogo nicaragüense Óscar Vargas considera que, como Maduro, Ortega busca tomar aliento durante las fases de negociación mientras se centra en “la usura y la división de la oposición”. “La solución depende en gran medida de las divisiones de la coalición en el poder o del apoyo del Ejército”, considera Mariano de Alba.

5. Presión internacional. Los dos gobiernos están aíslados de la escena internacional y han sido diana de sanciones estadounidenses. La situación en Nicaragua, sin embargo, «no ha acaparado tanta atención como la venezolana”, según Mariano de Alba.

6. Economía. Venezuela está atrapada en una grave crisis, pero el Gobierno puede apoyarse en la renta petrolera (el 96% de sus ingresos). “Ortega depende de los empresarios y de los nicaragüenses para que la economía se mantenga a flote”, revela Mariano de Alba. “Nicaragua es una economía muy débil, frágil, y eso podría ser un punto de ruptura si la crisis no se soluciona en el corto plazo”, juzga la analista nicaragüense Elvira Cuadra. El Banco Central de Nicaragua ha bajado del 4,9% al 1% su previsión de crecimiento para este año.

7. Peso político. Para Cuadra, el peso regional de los dos países también es diferente. Gracias a la bendición petrolera, el difunto presidente Hugo Chávez consolidó sólidas alianzas.

8. Ejército. El Ejército de Nicaragua apoya el diálogo entre los dos bandos. “Es más institucional, el venezolano está fuertemente politizado”, consiera Moya-Ocampos. “Maduro puede contar con el apoyo de los militares. En Nicaragua, las principales fuerzas represivas son los grupos de civiles armados favorables a Ortega”, describe Celia.

9. Oposición. En Nicaragua, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia dirige las manifestaciones, y agrupa a estudiantes, empresarios, campesinos y miembros de la sociedad civil. No se trata de un partido político. En Venezuela, la Platafoma de Unidad Democrática (MUD), una alianza de formaciones políticas con intereses divergentes, es la que lidera las protestas.

10. Apoyos. El analista nicaragüense Mauricio Díaz percibe una cierta “confusión” en el seno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, de izquierdas) en el poder y destaca que “los dirigentes históricos no se posicionan claramente”. “El madurismo ha conocido importantes desafecciones, pero la coalición en el poder ha permanecido unida durante la crisis”, concluye De Alba.

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