Gabriel Rufián ha salido escaldado de su duro enfrentamiento con el periodista Jorge Bustos en Twitter. Ambos se enzarzaban en una guerra en redes casi infinito.

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Habituado a las polémicas, Gabriel Rufián volvía a abrir una guerra en Twitter. Esta vez lo hacía con el periodista Jorge Bustos, de ‘El Mundo’. La causa: Anna Gabriel.

Tras conocer que la exdiputada de la CUP se quedará en Suiza y no irá a declarar al Tribunal Supremo, Bustos lanzaba un tuit sobre ello. Un mensaje en el que criticaba que Gabriel haya “preferido vivir en Suiza” que en Venezuela. Su comentario no gustaba nada a Rufián, que contestaba enseguida. Lo hacía con una captura de un tuit de Albert Rivera que decía lo mismo que el periodista.

Lo que se podía haber quedado ahí seguía en Twitter al contestar Bustos. Algo que daría paso a un intercambio de mensajes en el que se incluían palabras como “máquina”, “figura”, “crack” o “cuñado”, a fin de hacer el enfrentamiento palpable.

El periodista aseguraba que coincidir con Rivera no era algo original, refiriéndose a Rufián como “Gaby”. Y atacaba al portavoz de ERC con la declaración de Marta Rovira ante el juez Llarena. Rufián respondía entonces con el tuitero Pastrana y su supuesta identidad.

 

Bustos tiraba entonces de ironía y además afeaba a Rufián que no supiera colocar las comas y las tildes. Se iniciaba entonces un intercambio de mensajes a cuenta de la educación en Cataluña.

De nuevo el periodista de ‘El Mundo’ respondía asegurando que “en la meseta”, se acogía a los catalanes gustosamente y que a “los afortunados” hasta “les pagamos el sueldo”, en referencia al puesto de diputado de Rufián.

El enfrentamiento estaba lejos aún de acabarse y Rufián desviaba el tema utilizando una foto de los policías en el referéndum ilegal. Imagen contestada por Bustos minutos más tarde con una de las fotos más virales de la declaración anulada de independencia.

La última palabra de Rufián

Rufián volvería a contestar de nuevo, asegurando que Bustos tendría ya “para 40 artículos al dictado más”. El periodista, harto del enfrentamiento, cortaba de raíz al asegurar que él tenía que trabajar. Pero la última palabra la tendría Rufián, incapaz de dejarse callar en Twitter.

 

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